Centenarios

Como el centenario del nacimiento o de la muerte de un autor suele ser tradicionalmente una ocasión para celebrar su obra, revisarla, comentarla y leerla o releerla, según los casos, recordaremos aquí los nombres de algunos autores de quienes se cumplen centenarios en el 2016, año generoso en este tipo de conmemoraciones. Por ceñirnos al ámbito literario, no hablaremos de artistas como Hieronymus Bosch, El Bosco (1450-1516), autor de pinturas prodigiosas de quien se conmemora el V centenario de su muerte el próximo 9 de agosto; ni del pianista y compositor Enrique Granados (1867-1916), muerto por ahogamiento hace cien años en el naufragio del Sussex; ni del filósofo Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716), llamado “El último genio universal”, de quien se conmemora el 14 de noviembre el tercer centenario de su muerte. Nos limitamos a unos cuantos escritores de los que se celebran centenarios y empezaremos, en orden cronológico, por aquellos que han tenido mayor reconocimiento oficial en nuestro entorno.

Ramon Llull

No se sabe con certeza ni en qué fecha ni en qué lugar murió Ramon Llull (1232-1316), autor de cuya muerte se conmemora este año el VII centenario (Any Llull). Nadie duda, sin embargo, de su insaciable curiosidad, de su titánica capacidad de trabajo bibliográfico (se conocen 265 títulos suyos, entre los escritos en latín, occitano, catalán y árabe), de su inquieto afán evangelizador (una de las razones por las que realizó numerosos viajes por Europa, Oriente Próximo y el norte de África), ni, sobre todo, de  la trascendencia de su obra, tanto para la filosofía y la teología medieval  como para la lengua y la literatura catalana (la influencia del Llibre de l’orde de cavalleria es perceptible, por poner sólo un ejemplo, en el código caballeresco de Tirant lo Blanc), pues fue el primer autor que, consciente de la necesidad de transmitir las enseñanzas del cristianismo a quienes no sabían latín, empezó a utilizar la lengua catalana con una finalidad didáctica, tanto en tratados doctrinales como en obras poéticas y narrativas. Y todo por amor al conocimiento de Dios, causa última de los afanes de su vida personal, intelectual y contemplativa.

Cervantes, Shakespeare, Inca Garcilaso

En cuanto a otras grandes celebraciones, el pasado 23 de abril se conmemoró oficialmente el IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes (1547-1616), de William Shakespeare (1564-1616) y del Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616), “el primer mestizo biológico y espiritual de América”, autor de los Comentarios reales de los incastres autores más atraídos por los trabajos, los amores y los días de los seres humanos que por el conocimiento de la divinidad.

Pero, dejando aparte las celebraciones oficiales, que, por carácter y por vocación, suelen tener un lado espectacular gracias al que a veces consiguen un cierto efecto divulgativo, aunque no siempre llegan a estar a la altura de las circunstancias, debe recordarse que el mejor homenaje que puede rendirse nunca a un escritor es leer sus obras y facilitar los medios para que otros las puedan leer (lo demás es publicidad y boato). Debe admitirse, es verdad, que, por prejuicios o por experiencias malogradas, a veces la simple mención de autores clásicos como Llull, Cervantes, Shakespeare o el Inca Garcilaso pueden disuadir a algunos lectores. Para recordar la vigencia de los clásicos, Italo Calvino escribió un ensayo, ¿Por qué leer a los clásicos?, con catorce razones para convencer a los más recalcitrantes. Sin embargo, con una de las razones, la que enumera como sexta, podría ser suficiente para algunos: “Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir”. Es decir, los clásicos admiten lecturas adecuadas a nuestro tiempo y pueden ayudarnos a conocernos mejor. En fin, si alguien que lea estas páginas tiene dudas sobre el papel de los clásicos en la enseñanza, que lea la experiencia didáctica de Carmen Miñana (“Clásicos contra molinos”) y el ensayo de la profesora Mercè Romaní (“Los clásicos en el aula: el caso del Quijote”).

Charlotte Brontë

Otros autores centenarios más cercanos a nosotros en el tiempo tampoco admiten malas excusas para no ser leídos: de ellos se suele hablar en diferentes entornos (por ejemplo, por limitarnos a nuestro instituto, en las clases de literatura y en los clubs de lectura) y sus libros se siguen reeditando con frecuencia, así Charlotte Brontë (1816-1855), autora de Jane Eyreuna novela cuyo final feliz compensa emocionalmente las fatigas y avatares de los protagonistas y conmueve hasta al más intransigente de los lectores doscientos años después del nacimiento de su autora.

Henry James

En este mismo curso, como homenaje a Henry James (1843-1916), en los clubs de lectura de nuestro instituto hemos leído y comentado dos de sus obras, Otra vuelta de tuerca y Daisy Miller. En la primera sentimos y analizamos el desconcierto que el autor buscaba provocarnos: ¿es fiable el punto de vista de la narradora, la institutriz de Miles y Flora, y siguen estos dos niños en contacto con Jessel, la anterior institutriz, y Quint, el antiguo chófer? En cuanto a Daisy Miller, una joven norteamericana sin los prejuicios de los europeos que la censuran hipócritamente, no podemos sino lamentar que sea víctima de su ingenuidad o de su inconsciencia ni dejar de preguntarnos en qué medida debe considerarse una pionera de la liberación de la mujer.

Muchos de los relatos y de las novelas de Henry James, algunas de ellas llevadas al cine en películas de gran interés (Retrato de una dama, La copa dorada, ¿Qué hacemos con Maisie?, etc.), siguen cosechando lectores en todo el mundo y dándoles dádivas como la que se contiene en esta frase de La edad madura: “Una segunda oportunidad: ahí radica el engaño. Nunca habría más que una. Trabajamos en la oscuridad; hacemos lo que podemos; damos lo que tenemos. Nuestra duda es nuestra pasión y nuestra pasión es nuestra tarea. Lo demás es la locura del arte.” Una frase para llevar escrita en la agenda personal.

Rubén Darío

Algunos alumnos de primaria y de ESO siguen aprendiéndose, con gusto y sin contratiempos, llevados por la gracia musical de sus versos, el poema  que Rubén Darío, el príncipe de las letras (1867-1916), dedicara a Margarita Debayle:

Margarita, está linda la mar

y el viento

lleva esencia sutil de azahar;

yo siento

en el alma una alondra cantar:

tu acento.

Margarita, te voy a contar

un cuento.

Otros, mayores y más reflexivos, inclinados tal vez a la metafísica, siguen dándole vueltas a las ideas de “Lo fatal”:

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,

y más la piedra dura porque ésa ya no siente,

pues no hay dolor más grande que el de ser vivo

ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Todos (o algunos, quién sabe), en fin, habrán podido oír en clase de literatura estos días, especialmente desde el 6 de febrero, fecha del centenario de la muerte de su autor, los primeros versos (por lo menos) de la “Canción de Otoño en Primavera”:

Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro,

y a veces lloro sin querer…

Jack London

Durante muchos años fueron lecturas habituales del alumnado de secundaria novelas como La llamada de la selva y Colmillo Blanco, de Jack London (1876-1916). Ahora que se cumplirán cien años de la muerte de su autor (exactamente, el 22 de noviembre), tal vez convenga que los jóvenes recuperen esas lecturas, su novela autobiográfica Martin Eden y muchos otros de sus relatos ambientados en las tierras del silencio blanco en los que igualmente se siente con ímpetu contagioso la llamada de la naturaleza. “Nostalgias inmemoriales de nomadismo brotan debilitando la esclavitud del hábito; de su sueño invernal despierta otra vez, feroz, la tensión salvaje”, dice el hermoso epígrafe inicial de La llamada de la selva para aludir al impulso que siente Buck, el perro protagonista, hacia sus orígenes ancestrales una vez que ha perdido a su amigo John Thornton. Su transformación no puede dejar indiferente a nadie.

Henryk Sienkiewicz

Henryk Sienkiewicz (1846-1916) tal vez no esté de moda entre nosotros, pero la más famosa de sus novelas históricas, Quo vadis?de la que se han hecho cinco versiones cinematográficas directas y varias indirectas o parciales, todavía evoca en muchos lectores, aunque ya resulte convencional, el afanoso mundo de los primeros cristianos en tiempos de Nerón, los amores difíciles entre Vinicio y Ligia, la elegancia intelectual de Petronio, la fidelidad de Ursus y el transformismo del sofista Quilón Quilónides. Constituye, por tanto, un viaje ameno, con regusto por los detalles de ambiente (no en vano el autor era periodista), a la tumultuosa Roma del siglo I.

Camilo José Cela

Camilo José Cela (1916-2002), autor de cuyo nacimiento se cumplen cien años dentro de unos días (el 11 de mayo), controvertido por sus actitudes, por sus ideas políticas y por el trasfondo de algunas de sus obras literarias, concebía la novela como un género literario en permanente transformación, de manera que trató siempre de que ninguna de sus novelas se pareciera a las anteriores, aunque sus resultados sean muy desiguales. En los clubs de lectura, cuando se revisa su obra, se recurre a las novelas de mayor aceptación popular, como La familia de Pascual Duarte y La colmena.

Saki

Saki, nombre literario de Hector Hugh Munro (1870-1916), autor de cuentos maliciosos construidos con diálogos y observaciones memorables por su ingenio irónico, no ha tenido con cierta crítica académica el reconocimiento que merecería (Harold Bloom, por ejemplo, no lo incluye en su canon del cuento), aunque entre sus defensores se cuente el mismísimo Jorge Luis Borges. Pero su obra se reedita periódicamente y resiste con creces el paso del tiempo, y sus personajes retratan con un humor incisivo (a veces, negrísimo) la comedia de las vanidades que vivían permanentemente las clases altas británicas en la época victoriana. “Saki fue el primero en utilizar con éxito una premisa salvajemente escandalosa para comunicar una idea seria… Sus mejores cuentos siguen siendo mejores que los mejores de casi cualquier otro escritor”, sostiene otro de sus defensores, Roald Dahl.

Giorgio Bassani

Giorgio Bassani (1916-2000), autor italiano de cuyo nacimiento acaban de cumplirse cien años el pasado 4 de marzo. Escrita en primera persona por un narrador que suele identificarse con el propio autor, El jardín de los Finzi-Contini, su obra más conocida, y no sólo por haber sido adaptada al cine sino por ser la clave de otras de sus novelas ambientadas en Ferrara, nos acerca al mundo de una familia acomodada de origen judío. Los Finzi-Contini acabarán desapareciendo en los años convulsos de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de ellos deportados a campos de exterminio nazis. Bassani declaró en varias ocasiones que su objetivo al escribir esa novela no fue sólo denunciar la vergüenza insoportable que significó la política de exterminio de la comunidad judía por parte de los nazis, sino contribuir a que las vidas de los personajes en que estaba basada su crónica no cayeran en el olvido. Ese objetivo se alcanza en la medida en que sus obras siguen reeditándose y leyéndose con gran interés.

Roald Dahl

Y, por último, aunque en la imaginación de muchos jóvenes lectores ocupe el primer lugar de esta lista, hablemos de Roald Dahl (1916-1990), de cuyo nacimiento se cumplirán cien años el 13 de septiembre. Aunque algunos lo encasillen por algunas de sus novelas (Matilda, Charlie y la fábrica de chocolate, etc.) como un autor de literatura para niños (quizás por su defensa furibunda de los niños frente a las razones pragmáticas de los mayores), quienes más que admirarlo lo aman, saben muy bien que sus mejores obras no diferencian a los lectores por su edad; Boy o Volando solo, dos libros autobiográficos,por ejemplo, y muchos de sus cuentos pueden disfrutarse tanto si uno es joven como si es adulto; basta con que a uno le guste la literatura. Como buen lector de Saki (ya hemos visto más arriba la generosidad con que lo valora), Dahl impregna de un feliz sentido del humor la mayor parte de sus relatos, pero sin evitar la ternura ni reprimir su apasionada imaginación, y eso hace inmensamente felices a todos sus fieles lectores.

En fin, bienvenidos sean tantos centenarios si contribuyen a que se conozcan mejor las obras de los autores aquí mencionados: que cada cual escoja los suyos y, si tiene ganas y tiempo, nos deje aquí su comentario.

 

Pa, sostre, drets i roses

El 8 de març, Dia de la Dona Treballadora, ens convida a repassar moments de la llarga lluita de la dona pel reconeixement de les seves reivindicacions laborals i per la plena igualtat de drets amb l’home, però, de fet, cada dia de l’any hauria de ser Dia de la Dona Treballadora i de tots els éssers humans víctimes de la violència, la discriminació i la injustícia, fins acabar amb aquestes xacres que degraden la condició humana. És veritat que el camí recorregut per la dona fins avui no és el mateix a totes les societats: hi ha societats del món occidental, com als països nòrdics, on la dona gaudeix d’un reconeixement semblant al dels homes, i això es comprova, per exemple, en els percentatges de dones que tenen responsabilitat política als governs i en els de les que ocupen càrrecs directius a les grans empreses. En un altre extrem, a alguns paisos islàmics les dones no tenen un ple reconeixement de drets polítics ni socials i són considerades prolongacions subsidiàries del seu pare o del seu marit. I en altres societats, com a la nostra, malgrat que la dona ha assolit el reconeixement dels seus drets a nivell polític, encara sobreviuen, a més de la violència sexista i de diferents formes i graus de discriminació, actituds i comportaments atàvics clarament regressius que poden qualificar-se de masclistes i de denigrants per la dona (per exemple, hi ha suplements de moda d’alguns diaris europeus que presenten les dones com a maniquins o simplement com a dones objecte).

Manifestació de dones

El 1975, l’ONU va establir el dia 8 de març com a Dia Internacional de la Dona Treballadora. Es va triar aquesta data perquè recollia la proposta que al seu moment (a la II Conferència Internacional de dones socialistes a Copenhague, l’agost de 1910)  havia fet  Clara Zetkin, comunista alemanya, i perquè a més serveix per recordar i mantenir una tradició de lluita amb fites com aquestes:

  • El març de 1857 les dones de les fàbriques tèxtils de Nova York van començar a reivindicar els seus drets laborals i van a aconseguir la creació dels seus propis sindicats dos anys després.
  • El març de 1908, més de 15000 persones van manifestar-se pels carrers d’aquella ciutat per reclamar millors condicions de treball i salarials per les dones. (Aquesta manifestació inspiraria el poema “Bread and Roses”, del qual parlem més endavant.)
  • El 19 de març de 1911, Clara Zetkin va impulsar a alguns paisos europeus (Alemanya, Àustria, Dinamarca i Suïssa) la primera celebració del dia de la dona treballadora, amb mítings i manifestacions que van reunir més d’un milió de persones.
  • El 25 de març de 1911 van morir 146 persones (123 dones i 23 homes) a l’incendi d’una fàbrica tèxtil de Manhattan, la majoria de les quals eren joves immigrants, jueves i italianes (les portes de la fàbrica estaven tancades a propòsit per evitar protestes sindicals i molts treballadors no en van poder sortir…).
  • I al març de 1912 va culminar la vaga coneguda com de Pa i Roses de les treballadores d’una fàbrica tèxtil de Lawrence, Massachusetts (el pa representava per elles la lluita per les millores salarials i les roses, millors condicions de vida).

Clara Zelkin

Molts anys després d’aquells i d’altres esdeveniments històrics, la lluita pels drets i la dignitat de la dona continua, i el 8 de març ens ho recorda molt especialment. De fet, al nostre blog s’hi poden consultar algunes entrades relacionades amb aquesta data i amb la qüestió femenina en general: la dedicada a Malala Yousafzai (12 de desembre de 2014), Per la diversitat cultural i contra la violència de gènere (1 de juliol de 2014), Per l’alliberament de les estudiants nigerianes (19 de maig de 2014), Les dones de veritat (7 de març de 2013), Contra la discriminació de les dones (10 de desembre de 2012), Dones i poesia (9 d’abril de 2012), etc. Molts d’aquests comentaris no han perdut la seva actualitat. Aquests dies, quan llegim la premsa, trobem una i altra vegada històries de dones que fan palesa la desigualtat i la violència que les dones d’arreu continuen patint. Aquí en tenim alguns casos, a tall d’exemple.

Caddy Adzuba

Caddy Adzuba (Buka, Congo, 1981), advocada i periodista, va rebre el premi Príncep d’Astúries al 2014, per la seva denúncia de les violacions massives, de les mutilacions i assassinats de milers de dones i nenes al seu país. Una de les seves frases més citades, “Nosaltres morim perquè vosaltres pugueu tenir els vostres smartphones“, fa referència a una de les causes de la guerra al seu país, el control de les mines de coltan, un mineral necessari pel funcionament dels mòbils.

Chika Oduah

Chika Oduah (Ogabru, Nigèria, 1987), periodista i antropòloga, va tornar al seu país des dels Estats Units, on havia emigrat amb els seus pares quan era petita, per dedicar-se a escriure una sèrie d’articles sobre el grup terrorista Boko Haram (un grup sanguinari que va assassinar només en 2014 a 6644 persones) i va rebre el premi Trust Women Journalist Award 2014 per aquests reportatges. Els seus articles denuncien les condicions de vida i treball de la dona nigeriana, víctima de pràctiques esclavistes i d’un masclisme molt agressiu que porta, per exemple, a considerar les víctimes dels maltractaments sexuals com a culpables.

Nadia Murad

Nadia Murad, refugiada iraquiana a Alemanya, membre de la minoria yazidita, el 2014, quan tenia 19 anys, “va ser segrestada, maltractada, utilitzada com a botí de guerra i esclava sexual per militants de les forces del mal, com anomena ella l’Estat Islàmic” (“Ens volen esborrar de la terra”, La Vanguardia, 29 de febrer 2016). Després d’un primer intent fallit d’escapar-se dels seus segrestadors, va ser castigada amb una violació col·lectiva, i ara, intentant superar els seus malsons, tracta de difondre el seu testimoni com una forma de lluita per salvar del genocidi el seu poble.

Berta Cáceres

Berta Cáceres (1973-2016, La Esperanza, Hondures), membre de la comunitat indígena lenca i activista pel medi ambient i pels drets humans, va rebre el premi Goldman 2015 per la seva lluita contra la construcció d’una central hidroelèctrica en les aigües del riu Gualcarque i fa uns dies (el 3 de març) va ser assassinada per defensar el medi ambient. El seu assassinat no és un fet aillat, forma part d’una llarga sèrie: des del 2002 al 2014 s’han produit a Hondures 111 assassinats d’activistes pel medi ambient.

Aquestes quatre dones compromeses amb les seves idees són referents positius dins del seu camp respectiu. Darrera d’elles n’hi ha altres que ens recorden que encara hi ha molts fronts oberts per lluitar pels drets de la dona i la seva dignitat. Diríem, fins i tot, que en aquest temps de treball precari, d’atur multitudinari, de desnonaments, de refugiats sense asil ni sostre, de deshumanització de la feina, de tràfic de persones i de noves formes d’esclavisme, la lluita que s’ha de lliurar ha ampliat els seus fronts i les seves motivacions. Si les obreres nord-americanes de principis del segle XX demanaven Pa i roses, ara tots hauríem de reivindicar pa, sostre, drets i roses. I com que el poeta nord-americà James Oppenheim (1882-1932) va escriure el poema Bread and Roses (1910) com a ofrena a aquelles dones que lluitaven pels seus drets, el transcrivim aquí com a homenatge a totes les dones que continuen lluitant i no han perdut l’esperança.

PAN Y ROSAS

Mientras vamos marchando, marchando a través del hermoso día
Un millón de cocinas oscuras y miles de grises hilanderías
Son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente
Ya que el pueblo nos oye cantar: ¡Pan y rosas! ¡Pan y rosas!

Mientras vamos marchando, marchando, luchamos también por los hombres
Ya que ellos son hijos de mujeres, y los protegemos maternalmente otra vez
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos
¡dennos pan, pero también dennos rosas!

Mientras vamos marchando, marchando, innumerables mujeres muertas
Van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan
Sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza
¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!

A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores
El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad
Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez que trabajan para que uno repose
¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!

Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos
¡pan y rosas, pan y rosas!

En el centenario de La transformación

El centenario

Se cumplen en este mes de noviembre cien años de la publicación de La transformación, novela corta de Franz Kafka más conocida como La metamorfosis. Para recordar la que muchos consideran la mejor novela corta del siglo XX, para rendir el debido homenaje a su autor y para animar a que la leyeran los alumnos de nuestro instituto que no la conocieran, se propuso como lectura para la sesión del club de lectores del 28 del pasado octubre, y eso nos da pie ahora para invitar a quienes visiten este blog para que la comenten aquí.

Franz Kafka

El contexto

El otoño de 1912 fue especialmente fructífero para Franz Kafka (tenía entonces 29 años, publicaría a mediados de noviembre su primer libro de relatos, Contemplación, y por sus estudios de Derecho se desempeñaba, sin demasiado interés, como consultor en la Compañía de Seguros de Accidentes de Trabajo del reino de Bohemia). En casa de su mejor amigo, Max Brod, había conocido poco antes, el 13 de agosto, a Felice Bauer, con quien se comprometería, rompería relaciones, volvería a comprometerse y acabaría rompiendo definitivamente el 27 de diciembre de 1917 después de haberle enviado durante esos cinco años centenares de cartas que ocupan 792 páginas en la edición española (las cartas de ella no se han conservado) y que constituyen probablemente el mayor documento epistolar de todos los tiempos. Conocer a esta mujer berlinesa fue un reactivo para Kafka, un caso fulgurante de azar objetivo. Empezó a escribirse con ella el 20 de septiembre de 1912 (le escribe en tres meses más de sesenta cartas, algunas de ellas de más de diez páginas) y, casi inmediatamente, en la noche que va del 22 al 23 de septiembre, escribe de un tirón, durante ocho horas seguidas, La condena, uno de sus relatos magistrales. Por esos días continúa escribiendo El desaparecido —novela que dejaría inacabada—, interrumpe temporalmente su diario el 25 de septiembre (lo reanudaría el 11 de febrero de 1913; de hecho las cartas a Felice Bauer cumplían para él una función similar a la del diario), y escribe La transformación en tres semanas, desde el domingo 17 de noviembre al 6 de diciembre.

Franz Kafka y Felice Bauer

La mañana de ese domingo Franz Kafka se había quedado en la cama algo inquieto e impaciente. Varias veces había preguntado si no había llegado todavía la carta que esperaba. Según recordaría después, se sentía afligido y asediado desde lo más hondo de sí mismo por un cuento que acababa de venirle a la mente. Por fin, hacia las once, Ottla, su hermana favorita, le entregó la carta que acababa de llegar de Felice Bauer y su estado de ánimo cambió inmediatamente. Esa misma noche empezaría a escribir La transformación.

La obra

Cuando una mañana, Gregor Samsa se despertó de unos sueños agitados, se encontró convertido en un monstruoso bicho. Yacía sobre su espalda, dura como un caparazón, y al levantar un poco la cabeza vio su vientre abombado, pardo, segmentado por induraciones en forma de arco, sobre cuya prominencia el cubrecama, a punto ya de deslizarse del todo, apenas si podía sostenerse. Sus numerosas patas, de una deplorable delgadez en comparación con las dimensiones habituales de Gregor, temblaban indecisas ante sus ojos.

El drama de Gregor Samsa, viajante de comercio que vive con sus padres y su hermana Grete, pasa a lo largo de seis meses por los tres momentos clásicos, nacimiento, cenit y ocaso. Nace convertido en un monstruoso bicho esa mañana nublada de otoño en que “se oía el tamborileo de las gotas de lluvia contra la plancha metálica del alféizar”, alcanza su apogeo algunas semanas más tarde (“le gustaba quedarse arriba, colgado del techo; era algo totalmente distinto a yacer en el piso, se respiraba con mayor libertad, un leve balanceo le recorría a uno el cuerpo, y en el casi feliz aturdimiento que embargaba a Gregor allá arriba, podía ocurrir que, para su propia sorpresa, se desprendiese y fuese a estrellarse contra el suelo”) y acaba algunos meses después, en primavera (“Pensó en su familia con emoción y cariño. Su convicción de que debía desaparecer era, si cabe, más firme aún que la de su hermana. En ese estado de meditación vacía y pacífica permaneció hasta que el reloj de la torre dio las tres de la madrugada”).

Die Verwandlung (La transformación) fue publicada por la editorial Kurt Wolff de Leipzig en noviembre de 1915, como volumen 22/23 de la misma colección en que se había publicado como número 3 Contemplación en noviembre de 1912, Der Jüngste Tag (El último día o también El día del Juicio Final), cuyos libros, con tiradas de mil a dos ejemplares, alcanzaron gran difusión por venderse a un precio muy asequible (80 pfennings, es decir, 80 céntimos de marco) y dieron a conocer la literatura del expresionismo alemán. Poco antes de la publicación, cuando supo que el dibujante Ottomar Starke se encargaría de las ilustraciones, Kafka recalcó al editor: “El insecto no tiene que salir dibujado. Ni siquiera de lejos”, y su voluntad fue respetada. El libro conoció una sola reedición.

Die Verwandlung

El monstruoso bicho 

Aunque Kafka había tenido mucho cuidado en no aclarar en qué tipo de insecto se convierte Gregor (un insecto del que no se conoce la especie resulta más estimulante para la imaginación que otro que se clasifica en una categoría conocida), a lo largo del tiempo críticos y dibujantes han especulado con la forma y la categoría del “monstruoso bicho”.

Algunos especialistas han recordado la afición del padre de Kafka a usar insultos degradantes procedentes del campo animal (“bestia”, “perro enfermo”, “gran cerdo”…) y a descalificar a los amigos de su hijo con un refrán: “Quien se acuesta con perros, con pulgas se levanta”; otros han subrayado la extensa fauna que puebla los relatos de Kafka: monos, perros, ratones, topos, insectos… Elías Canetti, por su parte, en un ensayo memorable (El otro proceso) habla del interés de Kafka por las estrategias de transformación y camuflaje de algunos animales para pasar desapercibidos y la relaciona con su tendencia a inhibirse, a pasar a segundo plano y a desaparecer de escena por razón de su timidez, derivada de, entre otros motivos, su extrema delgadez, que guarece bajo su casi omnipresente abrigo. Y el novelista Vladimir Nabokov, con vocación de entomólogo, llega a la conclusión de que si el insecto en que se ha convertido Gregor tiene seis patas, por la forma convexa de su vientre y de su espalda, ha de ser un escarabajo doméstico (aunque no “un escarabajo pelotero”, como lo llama la vieja asistenta que trabaja en casa de los Samsa).

El argumento más sólido para caracterizarlo como escarabajo doméstico lo proporcionan, no obstante, quienes aluden a un pasaje del relato Preparativos de boda en el campo, escrito hacia 1906: […] “Y mientras estoy acostado en la cama tengo la forma de un gran escarabajo, de un ciervo volante o de un abejorro. […] La forma de un escarabajo, sí. Y luego me las ingeniaba para simular un sueño invernal y apretaba mis patitas contra mi cuerpo abombado. Y susurro unas cuantas palabras que son instrucciones para mi cuerpo triste, que está de pie junto a mí, inclinado”.

A pesar de estas referencias, no conviene olvidar que Kafka atribuía a un sueño el origen de lo que él creía que sería un cuento (luego se le fue convirtiendo en una novela corta) ni que no quería que el insecto fuese representado gráficamente. Llamarlo “monstruoso insecto” aludiría a su tamaño (unos noventa centímetros de largo, según Nabokov). Y recordemos, por lo demás, una curiosidad, una extraña coincidencia: el apellido Kavka significa en checo grajo, por lo que este córvido fue el emblema de la tienda del padre de Kafka, pero, por cierto, ¿de qué se alimentan los grajos? De semillas, saltamontes, larvas, escarabajos, etc.

Emblema del grajo

¿La transformación o La metamorfosis?

Die Verwandlung se tradujo por primera vez al castellano en 1925 en la Revista de Occidente con el título de La metamorfosis. No se sabe con seguridad quién fue el traductor, pero se sospecha que pudo ser José Ortega y Gasset, director de la revista, o Fernando Vela, secretario de redacción. El título hizo fortuna y se ha repetido en otras muchas ediciones. Sin embargo, el profesor Jordi Llovet, editor de las obras completas de Kafka, ha defendido la conveniencia de preferir traducir Die Verwandlung como La transformación alegando que esta es una palabra más común, menos técnica y más cercana al tono que maneja Kafka al contar la historia como una sucesión de hechos cotidianos y no sobrenaturales. (Más información sobre la polémica.)

El mar helado

Muchas de las explicaciones que lectores y críticos acostumbran a dar sobre La transformación giran en torno a los elementos más o menos autobiográficos que contiene. Por ejemplo, el nombre del protagonista, Gregor, parece un anagrama de Georg (nombre de un hermano de Kafka fallecido con dieciocho meses, pero también del personaje de La condena); el apellido Samsa lleva a pensar en Kafka por cómo se intercala la  misma vocal entre las consonantesGregor Samsa, como el propio Kafka hasta una edad tardía, vive en casa de sus padres, una familia burguesa, y duerme en una habitación que se comunica con otras piezas, una habitación de paso (de las cuatro paredes, tres tienen sendas puertas y la cuarta una ventana que da a la calle), etc. (Quien quiera profundizar en otras similitudes entre el autor, considerado un “bicho raro” por dedicarse a escribir, y el personaje, transformado en “un bicho monstruoso”, debería leer, por lo menos, Carta al padre, en la que Kafka recuerda muchos momentos en que se sintió humillado y ofendido por su padre.)

Sin embargo, otros comentaristas prefieren ceñirse a diferentes aspectos de la obra, bien argumentales (la soledad, la incomunicación…), formales (no insistiremos en la frecuencia del número tres), estilísticos (“se revela como un escritor en el sentido de Flaubert, para quien nada es trivial siempre que sea exacto”, escribe Canetti), etc. Pero, en fin, que cada lector hable de las impresiones y efectos que le haya dejado el libro, pues aquí, para acabar, sólo anotaremos dos observaciones de nuestro autor.

La primera se refiere al valor que concedía a la literatura: “Mi vida consiste, y en el fondo ha consistido desde siempre, en intentos de escribir, en la mayoría de los casos fallidos. Pero si no escribiera yacería en el suelo, digno de ser barrido” (carta a Felice del 1 de noviembre de 1912).

La segunda se refiere al efecto que los libros tendrían que tener para los lectores:  “Si el libro que estamos leyendo no nos espabila de un mazazo en la cabeza, ¿para qué lo leemos? […] Necesitamos que los libros nos afecten igual que una catástrofe, que nos duelan en lo más hondo, como la muerte de alguien a quien queremos más que a nuestra propia vida […]. Un libro debe ser el hacha para [romper] el mar helado de nuestro interior” (carta de Franz Kafka a su amigo Oskar Pollak, del 27 de enero de 1904).

Creant vincles, construint ponts

Un cop més el nostre institut ha participat durant aquest any al concurs del projecte Joves en Xarxa —els premis de Convivència i Drets civils—, convocat per tractar de prevenir conductes contràries a la convivència, enfortir la cohesió social  i educar els joves colomencs en l’ús dels drets civils i la cultura del diàleg. A aquesta quarta convocatòria del concurs, els premis han estat els següents: 1r premi, per al grup 3r B, del Sagrat Cor, pel projecte Rumors a les xarxes socials; 2n premi, per a l’alumnat de l’aula d’acollida de l’IES La Bastida, pel seu treball Amor a Fondo, i 3r premi, per al grup Horitzó de l’IES Numància, pel treball No somos perfectos. Des d’aquí enviem la nostra enhorabona als guanyadors. Quant a la nostra participació, recordem ara els precedents.

Si al curs 2011-2012, a la primera convocatòria del premi, el nostre institut va participar-hi amb el treball  Calen les normes? (veure entrada de 3 de juny de 2012 a aquest mateix blog), al curs 2012-2013, amb Tothom en contra meva (veure entrada de 2 de juny de 2013) i al curs 2013-2014 amb dos treballs, The Mirror: Una mirada als adolescents de Santa Coloma de Gramenet i M’estimes?: Prevenció de la violència de gènere en adolescents, que va resultar guanyador (veure entrada de l’1 de juliol de 2014), aquest any, els projectes presentats pel nostre centre eren El Puig estiu, del grup 1r C, dirigit per la professora Belinda León, i Creant vincles, construint ponts, del grup 4t D, dirigit per la professora Yolanda Moneo,  veterana en aquest concurs.

Grup 1r C

El treball del grup 1r C, centrat en els estereotips i rumors, consisteix en la publicació d’una revista, El Puig estiu, a l’editorial de la qual els seus autors expliquen com han aprofitat els diferents tallers de sensibilització que han fet al llarg del curs sobre la tolerància, els rumors, els prejudicis, el treball en grup, etc., i com han treballat aquests temes a diferents assignatures (català, ciències de la natura, música, anglès, matemàtiques i ciències socials). Quant al seu contigut, hi trobem articles (per exemple, “Cremades digitals”, on es fa un paral·lelisme entre les cremades del sol a l’estiu i les cremades per la tecnologia a la nostra societat), entrevistes, jocs en anglès, passatemps, recomanacions (de pel·lícules, sèries de TV, cançons…), un llistat crític d’estereotips (“Estem tips d’estereotips”), reflexions sobre interculturalitat, els rumors i les meduses (“Arriba l’estiu i les meduses ocupen les nostre platges de la mateixa manera que els  rumors també podem ocupar les nostre vides. Hem fet un paral·lelisme entre com viuen, ataquen i ens podem guarir de les picadures de meduses i dels rumors”) i un estudi sobre els canvis que troben els alumnes en passar de primària a secundària.

A la memòria escrita, la tutora del projecte, Belinda León, contextualitza el treball, explica que “El Puig Estiu va ser el nom que li vam donar a la revista, ja que és un treball fet per alumnes del  Puig i està pensada per fullejar-la a l’estiu ja que és el resultat de moltes de les coses que han après aquest any”, i declara els seus objectius: millorar el treball en equip, consolidar el respecte per les diferències culturals i tenir com a referent positiu al grup que els apadrinava, el 4t D.

Grup 4t D

Respecte al projecte de 4t D, no s’han limitat a fer una feina teòrica, sinò que han tractat de portar-la a la pràctica com a padrins dels alumnes de 1r d’ESO, perquè consideren que quan l’alumnat de primària passa a secundària hi troba moltes diferències i cal acompanyar-lo i guiar-lo perquè cap alumne es pugui sentir desorientat en aquest moment de canvi. Deixem, però, que siguin els mateixos alumnes que ens expliquin el sentit del seu treball:

“Vivim en una societat obsessionada en crear una bombolla per al benestar adult, però no
aconseguim adonar-­nos compte de la importància de sembrar una autoestima forta sobre
el nostre futur, els nens. És molt important que aquests petits cors creixin en un medi d’adults equilibrats, ja que això serà el millor que els puguem transmetre. En canvi, si ens parem a pensar sobre el tema, ens costarà una misèria conscienciar­-nos que fem les nostres mancances visibles. Així com els animals, els nens perceben les nostres pors, ergo les nostres inseguretats i les fan seves amb gran facilitat. Davant d’aquest succés, és cert que ens hem d’esforçar perquè això passi en menor mesura. Però, com podem fer-­ho? En primer lloc hem de tenir en compte que som el seu millor exemple a seguir, és a dir, que necessitem fomentar la nostra estima. En segon lloc, la nostra forma de tractar­los, així com en els valors que demostrem i inculquem, és a dir, en com els eduquem. D’això tracta aquest treball col∙lectiu. Que els nens nouvinguts a l’ESO no xoquin contra un mur d’aspectes negatius, que els nostres consells arribin a la seva ment i cor, i sobretot a poder afrontar les seves pors i les seves penes. Per tant, es tracta d’un procés d’adaptació a les experiències de vida difícils o extremes. Parlem de resiliència, un terme definit com ‘la capacitat humana d’assumir amb flexibilitat situacions límit i sobreposar­-s’hi i el qual no es té gaire en compte en els centres escolars i molt menys en el “modus operandi” de les assignatures. Això ens ha fet replantejar sobre la necessitat i l’obligació que tenim d’incorporar la resiliència dins de les aules, perquè els alumnes puguin aconseguir els seus objectius. Arribat el moment, li hem donat molta importància a l’empatia, a la capacitat de posar­-se en la pell de l’altre, fent­-nos partícips dels seus temors i vivències. Però creiem que cal anar un pas més enllà i també concedir la importància que es mereix a la resiliència per afrontar amb plenes garanties l’èxit dels nostres companys de 1r”, escriuen a la memòria final els alumnes de 4t D guiats per la tutora del projecte, Yolanda Moneo.

En definitiva, tenim aquí dos bons exemples de treball d’educació per a la ciutadania i de defensa del diàleg  i de la cultura de la pau, pels quals hem de felicitar molt cordialment els seus autors, l’alumnat i les professores participants, al mateix temps que agrair-los el seu esforç per crear vincles i construir ponts. Ara només cal esperar que tota aquesta feina que fan molts professors per l’educació cívica a les aules tingui tot el suport i el reconeixement que es mereix per part de la societat i que doni els seus fruits.

Tiempo de memoria

La guerra civil española comenzó con un golpe militar. Existía una larga historia de intervención militar en la vida política de España, pero el golpe del 17-18 de julio de 1936 fue un instrumento viejo empleado para un objetivo nuevo. Se proponía detener la democracia política de masas que se había puesto en marcha por los efectos de la Primera Guerra Mundial y la Revolución rusa, y se había acelerado por los subsiguientes cambios sociales, económicos y culturales de las décadas de 1920 y 1930. En este sentido, el alzamiento militar contra el orden democrático y constitucional de la Segunda República de España fue el equivalente del golpe de estado fascista que ocurrió tras la llegada al poder de Mussolini en Italia (1922) y Hitler en Alemania (1933), y cuya intención era también controlar manifestaciones similares de cambio social, político y cultural.

Helen Graham, Breve historia de la guerra civil

El pasado 29 de abril, en el club de lectura de nuestro instituto se comentó Tiempo de memoria. Una novela sobre el hombre que intentó matar a Franco, de Carlos Fonseca (Madrid, 1959), autor de documentados libros históricos sobre diferentes episodios de la Guerra civil como, por ejemplo, Trece rosas rojas. La sesión contó con la dirección y el asesoramiento de la profesora Agustina Rico, sobrina de José Rico, protagonista de la historia real en la que se basó Fonseca. Como algunos lectores y amigos no pudimos asistir a la sesión, queremos dejar constancia aquí del interés de la novela y ofrecer este espacio a quienes quieran dar su opinión por escrito.

Tiempo de memoria

Tiempo de memoria cuenta la historia de José Rico, un joven labrador de Monleras (Salamanca) que con apenas veinte años se enrola en el ejército con un amigo, Manuel Cadierna. Destinados a Ceuta en enero de 1936, allí, al cabo de pocos meses, concretamente el 18 de julio, sin el apoyo de su amigo Manuel, pero con la colaboración de otros soldados (por ejemplo, el cabo Veintemillas), José Rico va a trazar un plan para matar a Franco  horas después de que se supiera que este general encabezaba un golpe militar para derribar la República (“Cuando reviste la guardia, le dispararé a quemarropa”). El plan, sin embargo, no va a poder realizarse: va a ser descubierto por una delación y los implicados van a ser detenidos, torturados, encarcelados en el penal del Hacho, juzgados sin garantías, condenados a muerte y fusilados el 17 de abril de 1937. Mientras van ocurriendo estos hechos, en Monleras, la familia Rico, una vez que en el pueblo se ha sabido que José Rico está detenido en Ceuta, se ve sometida a un acoso y a un repudio constantes por parte de vecinos que hasta entonces habían considerado amigos, mientras otros simpatizantes de la República, con peor suerte todavía, son secuestrados por grupos falangistas y asesinados vilmente al borde de los caminos. La represión más brutal y feroz había comenzado en los pueblos con la colaboración de las autoridades locales y se ensañaba despiadadamente contra los más débiles e inermes, antes incluso de la caída de la República y del triunfo de la dictadura de Francisco Franco. Sin embargo,  a pesar de su significado como acto de rechazo y de resistencia contra el fascismo, durante muchos años la historia de José Rico yacerá sepultada en el olvido de los archivos militares hasta que un historiador, Ernesto (un personaje de ficción inspirado en otros reales), mientras investigaba la reorganización del Partido Comunista de España, encuentra por casualidad una carta que le llama la atención: “una carta sin aparente relación con el sumario que tenía entre manos. Estaba fechada el 18 de abril de 1937 en Ceuta e iba dirigida a don Antonio Rico Matías, vecino de Monleras (Salamanca). En el extremo superior izquierdo, un anagrama y la leyenda: Comandancia de Intendencia de la Circunscripción Occidental de Marruecos” (pág. 18). Esa carta, que comunicaba a los padres el fusilamiento y enterramiento de José Rico, va a cambiar el curso de la investigación de Ernesto. A partir de ese momento, dejará de lado su estudio sobre el Partido Comunista y tratará de buscar toda la información posible sobre José Rico, el hombre que tramó un plan para matar a Franco en Ceuta al día siguiente de iniciada la guerra. Ernesto comenta con Andrés, un discípulo y colaborador, el hallazgo de la carta y éste empieza a especular sobre lo que hubiera podido pasar si el plan para matar a Franco hubiera triunfado: “Podría haber cambiado el rumbo de la historia”, dice (pág. 229), pero desarrollar que hubiera pasado si el plan hubiera triunfado sería política-ficción, y esta novela prefiere atenerse a los hechos reales.

Puerto de Ceuta

Vista del puerto de Ceuta, uno de los escenarios de la novela

Como en la vida misma, por la novela desfilan personajes de todo tipo: algunos nobles y coherentes con sus principios democráticos, como el mismo Rico y su compañero Veintemillas; otros igualmente dignos por su lealtad  constitucional (por ejemplo, Antonio López Sánchez-Prado, alcalde de Ceuta, y Antonio Parrado, sindicalista, ambos encerrados en el penal y ejecutados); otros, crueles y brutales (por ejemplo, el Guarrero, el sargento encargado de castigar a los presos del Hacho, o el comandante Civantos, que detiene a Rico y a Veintemillas); otros, justos y prudentes (como Antonio Rico, padre del protagonista); otros, oportunistas y granujientos (como Baltasar Tavera, el cura, y Eloy Vicente, el alcalde de Monleras), etc.

Aunque la novela está escrita con un estilo contenido, preciso, sin ornamentación ni alharacas retóricas, y carece de efectismos y de dramatismos superfluos (el autor prefirió ponerse al servicio de la historia en lugar de poner la historia a su servicio), convence por su rigor documental (las referencias a los personajes históricos son muy exactas, no están literaturizadas) y por el certero trazo psicológico de los personajes. Algunas de las escenas descritas impresionan la memoria del lector por su verosimilitud. Por ejemplo, ésta:

“Sólo unas semanas bastaron para transformar Monleras. Vecinos de edad hasta entonces indiferentes a cualquier cuestión que pudiese ser tachada de política se paseaban ahora vestidos de falangistas, camisa azul con el haz y las flechas bordados en el pecho y gorrilla cuartelera de color azul marino y vivos rojos, como prueba de su segura adhesión a lo que todos llamaban el Glorioso Alzamiento Nacional. Habían viajado a Ledesma, e incluso a Salamanca, para comprar las prendas que les distinguían como hombres de ley. En la calle gritaban vivas a España con el brazo en alto, emulando lo que antes habían visto hacer a otros, y esperaban que el saludo les fuera devuelto como un eco. El pueblo era un enorme escenario donde cada vecino interpretaba un papel en el que muy pocos creían. Pura ficción con tal de evitar problemas o malentendidos” (pág. 283).

Esa ficción a la que de manera oportunista tantos se entregaron durante y después de la Guerra civil, lleva a pensar que, por contraste y para ejemplo de las generaciones venideras, los testimonios y los actos de las personas justas no deben ser olvidados, así el caso del soldado José Rico (al fin y al cabo, el título de la novela alude a la necesidad de mantener viva la memoria histórica). Lo dijo de manera inolvidable Luis Cernuda refiriéndose a uno de los brigadistas internacionales que intervinieron en la Guerra civil, pero lo pudo haber dicho igualmente de otros personajes de la novela que comentamos:

Recuérdalo tú y recuérdalo a otros,
Cuando asqueados de la bajeza humana,
Cuando iracundos de la dureza humana:
Este hombre solo, este acto solo, esta fe sola.
Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. […]

Gracias, Compañero, gracias
Por el ejemplo. Gracias porque me dices
Que el hombre es noble.
Nada importa que tan pocos lo sean:
Uno, uno tan sólo basta
Como testigo irrefutable
De toda la nobleza humana.

Así que, lector, recuérdala tú la historia de José Rico y recuérdala a otros, pues aunque Tiempo de memoria esté concebida como una novela y no como un libro de historia, la verdad que encierra transciende la ficción y toca nuestra sensibilidad, nuestra humanidad y nuestra memoria.

(Para más información sobre la historia de José Rico, véase la entrevista que Agustina Rico concedió a Salvador López Arnal en febrero de 2008 y la crónica publicada por el historiador ceutí  Francisco Sánchez Montoya en El Mundo el 31 de agosto de 2003.)

A la llana y sin rodeos

Publicamos a continuación el discurso de Juan Goytisolo (Barcelona, 1931), pronunciado al recibir el Premio Cervantes el pasado 23 de abril, pues, por su lucidez, dignidad y altísimo valor literario, creemos, merece ser objeto de general conocimiento, motivo de reflexión y ocasión para el diálogo.

Juan Goytisolo

A la llana y sin rodeos

Quiero dedicar este Premio Cervantes de 2014 a mi maestro Francisco Márquez Villanueva, catedrático de la Universidad de Harvard, in memoriam, y a los habitantes de la Medina de Marrakech, que han sabido acogerme con cariño en esta etapa incómoda de la vida que es la vejez. El texto se llama —es una frase cervantina— “A la llana y sin rodeos”.

En términos generales, los escritores se dividen en dos esferas o clases: la de quienes conciben su tarea como una carrera y la de quienes la viven como una adicción. El encasillado en las primeras cuida de su promoción y visibilidad mediática, aspira a triunfar. El de las segundas, no. El cumplir consigo mismo le basta y si, como sucede a veces, la adicción le procura beneficios materiales, pasa de la categoría de adicto a la de camello o revendedor. Llamaré a los del primer apartado, literatos, y a los del segundo, escritores a secas o más modestamente incurables aprendices de escribidor

A comienzos de mi larga trayectoria, primero de literato, luego de aprendiz de escribidor, incurrí en la vanagloria de la búsqueda del éxito —atraer la luz de los focos, “ser noticia”, como dicen obscenamente los parásitos de la literatura— sin parar mientes en que, como vio muy bien Manuel Azaña, una cosa es la actualidad efímera y otra muy distinta la modernidad atemporal de las obras destinadas a perdurar pese al ostracismo que a menudo sufrieron cuando fueron escritas. La vejez de lo nuevo se reitera a lo largo del tiempo con su ilusión de frescura marchita. El dulce señuelo de la fama sería patético si no fuera simplemente absurdo. Ajena a toda manipulación y teatro de títeres, la verdadera obra de arte no tiene prisas: puede dormir durante décadas como La Regenta o durante siglos como La lozana andaluza. Quienes adensaron el silencio en torno a nuestro primer escritor y lo condenaron al anonimato en el que vivía hasta la publicación del Quijote no podían imaginar siquiera que la fuerza genésica de su novela les sobreviviría y alcanzaría una dimensión sin fronteras ni épocas.

“Llevo en mí la conciencia de la derrota como un pendón de victoria”, escribe Fernando Pessoa, y coincido enteramente con él. Ser objeto de halagos por la institución literaria me lleva a dudar de mí mismo, ser persona non grata a ojos de ella me reconforta en mi conducta y labor. Desde la altura de la edad, siento la aceptación del reconocimiento como un golpe de espada en el agua, como una inútil celebración.

Mi condición de hombre libre conquistada a duras penas invita a la modestia. La mirada desde la periferia al centro es más lúcida que a la inversa y al evocar la lista de mis maestros condenados al exilio y silencio por los centinelas del canon nacional-católico no puedo menos que rememorar con melancolía la verdad de sus críticas y ejemplar honradez. La luz brota del subsuelo cuando menos se la espera. Como dijo con ironía Dámaso Alonso tras el logro de su laborioso rescate del hasta entonces ninguneado Góngora, ¡quién pudiera estar aún en la oposición!

Mi instintiva reserva a los nacionalismos de toda índole y sus identidades totémicas, incapaces de abarcar la riqueza y diversidad de su propio contenido, me ha llevado a abrazar como un salvavidas la reivindicada por Carlos Fuentes nacionalidad cervantina. Me reconozco plenamente en ella. Cervantear es aventurarse en el territorio incierto de lo desconocido con la cabeza cubierta con un frágil yelmo bacía. Dudar de los dogmas y supuestas verdades como puños nos ayuda a eludir el dilema que nos acecha entre la uniformidad impuesta por el fundamentalismo de la tecnociencia en el mundo globalizado de hoy y la previsible reacción violenta de las identidades religiosas o ideológicas que sienten amenazados sus credos y esencias.

En vez de empecinarse en desenterrar los pobres huesos de Cervantes y comercializarlos tal vez de cara al turismo como santas reliquias fabricadas probablemente en China, ¿no sería mejor sacar a la luz los episodios oscuros de su vida tras su rescate laborioso de Argel? ¿Cuántos lectores del Quijote conocen las estrecheces y miseria que padeció, su denegada solicitud de emigrar a América, sus negocios fracasados, estancia en la cárcel sevillana por deudas, difícil acomodo en el barrio malfamado del Rastro de Valladolid con su esposa, hija, hermana y sobrina en 1605, año de la Primera Parte de su novela, en los márgenes más promiscuos y bajos de la sociedad?

Hace ya algún tiempo, dediqué unas páginas a los titulados Documentos cervantinos hasta ahora inéditos del presbítero Cristóbal Pérez Pastor, impresos en 1902 con el propósito, dice, de que “reine la verdad y desaparezcan las sombras”, obra cuya lectura me impresionó en la medida en que, pese a sus pruebas fehacientes y a otras indagaciones posteriores, la verdad no se ha impuesto fuera de un puñado de eruditos, y más de un siglo después las sombras permanecen. Sí, mientras se suceden las conferencias, homenajes, celebraciones y otros actos oficiales que engordan a la burocracia oficial y sus vientres sentados, pocos, muy pocos se esfuerzan en evocar sin anteojeras su carrera teatral frustrada, los tantos años en los que, dice en el prólogo del Quijote, “duermo en el silencio del olvido”: ese “poetón ya viejo” (más versado en desdichas que en versos) que aguarda en silencio el referendo del falible legislador que es el vulgo.

Alcanzar la vejez es comprobar la vacuidad y lo ilusorio de nuestras vidas, esa “exquisita mierda de la gloria” de la que habla Gabriel García Márquez al referirse a las hazañas inútiles del coronel Aureliano Buendía y de los sufridos luchadores de Macondo. El ameno jardín en el que transcurre la existencia de los menos no debe distraernos de la suerte de los más en un mundo en el que el portentoso progreso de las nuevas tecnologías corre parejo a la proliferación de las guerras y luchas mortíferas, el radio infinito de la injusticia, la pobreza y el hambre.

Es empresa de los caballeros andantes, decía don Quijote, “deshacer tuertos y socorrer y acudir a los miserables” e imagino al hidalgo manchego montado a lomos de Rocinante acometiendo lanza en ristre contra los esbirros de la moderna Santa Hermandad que proceden al desalojo de los desahuciados, contra los corruptos de la ingeniería financiera o, a Estrecho traviesa, al pie de las verjas de Ceuta y Melilla que él toma por encantados castillos con puentes levadizos y torres almenadas socorriendo a unos inmigrantes cuyo único crimen es su instinto de vida y el ansia de libertad.

Don Quijote y Sancho

Sí, al héroe de Cervantes y a los lectores tocados por la gracia de su novela nos resulta difícil resignarnos a la existencia de un mundo aquejado de paro, corrupción, precariedad, crecientes desigualdades sociales y exilio profesional de los jóvenes como en el que actualmente vivimos. Si ello es locura, aceptémosla. El buen Sancho encontrará siempre un refrán para defenderla

El panorama a nuestro alcance es sombrío: crisis económica, crisis política, crisis social. Según las estadísticas que tengo a mano, más del 20% de los niños de nuestra Marca España vive hoy bajo el umbral de la pobreza, una cifra con todo inferior a la del nivel del paro. Las razones para indignarse son múltiples y el escritor no puede ignorarlas sin traicionarse a sí mismo. No se trata de poner la pluma al servicio de una causa, por justa que sea, sino de introducir el fermento contestatario de esta en el ámbito de la escritura.

Encajar la trama novelesca en el molde de unas formas reiteradas hasta la saciedad condena la obra a la irrelevancia y una vez más, en la encrucijada, Cervantes nos muestra el camino. Su conciencia del tiempo “devorador y consumidor de las cosas” del que habla en el magistral capítulo IX de la Primera Parte del libro le indujo a adelantarse a él y a servirse de los géneros literarios en boga como material de derribo para construir un portentoso relato de relatos que se despliega hasta el infinito. Como dije hace ya bastantes años, la locura de Alonso Quijano trastornado por sus lecturas se contagia a su creador enloquecido por los poderes de la literatura. Volver a Cervantes y asumir la locura de su personaje como una forma superior de cordura, tal es la lección del Quijote. Al hacerlo no nos evadimos de la realidad inicua que nos rodea. Asentamos al revés los pies en ella.

Digamos bien alto que podemos. Los contaminados por nuestro primer escritor no nos resignamos a la injusticia.

Sentirse Balzac (microrrelatos)

Hoy me siento bien, un Balzac, estoy terminando esta línea.

Augusto Monterroso

Si en la entrada anterior se hablaba de cuentos para promover la revista De 14 a 20 y estimular la participación en el concurso del mismo nombre, en ésta nos centraremos en una modalidad narrativa más breve todavía, el microrrelato, con el objetivo de animar a los lectores de este blog a cultivar ese tipo de escritos, algo que quizás ya hacen algunos sin pretenderlo cuando envían tuits.

Mientras que la novela, la novela corta y el cuento son subgéneros narrativos con una historia reconocida y consolidada, cuando se habla de microrrelatos  a veces se duda de su entidad y se discute hasta su nombre: minificcionesrelatos hiperbreves (se ha derivado de ellos una categoría especial, el nanorrelato o cuento de una sola línea: “Era tan bueno, tan bueno, que tenía cara de rosa”, escribió Miguel Mihura), minicuentos, microficciones, etc. Sin embargo, la historia de los microrrelatos —confundidos a veces con otros subgéneros como los adagios, los apólogos, las parábolas, los chistes, etc.— se remonta a los orígenes de la narrativa. Veamos dos ejemplos clásicos de la literatura universal en los que, como es propio del relato breve, el título ya sirve para orientar al lector sobre el contenido:

El sueño de la mariposa

Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu.

Chuang Tzu

El dinero soñado

—Esta noche he soñado que me dabas cien dinares —le dijo un día su hijo a Nasrudín.

—Perfecto —respondió Nasrudín—. Como eres un niño muy bueno, puedes quedártelos. Cómprate con ellos lo que quieras.

Mulá Nasrudín

En el ámbito de la literaturas hispánicas, el género de los microrrelatos empezó a ser estudiado y reconocido con todas sus consecuencias a partir de 1953, con la publicación de la antología Cuentos breves y extraordinarios, publicada por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares como secuela de otra obra más extensa, la Antología de la literatura fantástica publicada por los mismos autores en 1940, en la que ya aparecían varios microrrelatos. Por ejemplo, éste, especialmente inquietante:

El gesto de la muerte

Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
—¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahán.

El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:

—¿Por qué le hiciste esta mañana a nuestro jardinero un gesto de amenaza?

—No fue un gesto de amenaza —le responde— sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán.

Jean Cocteau

Sin embargo, aunque tanto Borges como Bioy Casares fueran grandes defensores de los cuentos breves, es el guatemalteco Augusto Monterroso quien publica en 1959, en Obras completas (y otros cuentos)El dinosaurio, el microrrelato —o, si se prefiere, el nanorrelato—  más famoso de las literaturas hispánicas:

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Lo cierto es que a la reivindicación del cuento breve iniciada por Borges, Bioy Casares y Augusto Monterroso deben añadirse nombres memorables: Max Aub, Julio Cortázar, Juan José Arreola, Pere Calders, Gonzalo Suárez y muchos otros (véase, pongamos por caso, la antología La mano de la hormiga. Los cuentos más breves del mundo y de las literaturas hispánicas, publicada en 1990 por Antonio Fernández Ferrer, o consúltese la página Microrrelato, especializada en textos mínimos). Damos a continuación algunas muestras.

El monte

Cuando Juan salió al campo, aquella mañana tranquila, la montaña ya no estaba.
La llanura se abría nueva, magnífica, enorme, bajo el sol naciente, dorada.
Allí, de memoria de hombre, siempre hubo un monte, cónico, peludo, sucio, terroso, grande, inútil, feo. Ahora, al amanecer, había desaparecido.
Le pareció bien a Juan. Por fin había sucedido algo que valía la pena, de acuerdo con sus ideas.
—Ya te decía yo —le dijo a su mujer.
—Pues es verdad. Así podremos ir más deprisa a casa de mi hermana.

Max Aub

Cuento de horror

La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones.

Juan José Arreola

Tortugas y cronopios

Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradoras de la velocidad, como es natural. Las esperanzas lo saben, y no se preocupan. Los famas lo saben, y se burlan. Los cronopios lo saben, y cada vez que encuentran una tortuga, sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga dibujan una golondrina.

Julio Cortázar

Venim de la pols

Van excavar davant de casa seva. No volien dir-li si feien una piscina o la base d’una glorieta. «Es tracta d’una sorpresa» responien a cada pregunta d’ell. I ho fou, perquè quan van completar les mides li donaren allò que se’n diu cristiana sepultura.

Pere Calders

Si después de leer estos ejemplos alguien duda de las posibilidades expresivas del microrrelato, del ingenio, de la sutileza, del misterio o del encanto que puede encerrar, puede enviarnos una refutación del género, sus opiniones o, si no duda y lo prefiere, algún ejemplo de su invención.

 

De 14 a 20 (la revista)

Una pregunta clàssica en les entrevistes als escriptors és: Per què s’escriu? Així, fa alguns anys, a una publicació extraordinària del periòdic francès Libération, van demanar a 400 escriptors  d’arreu del món que per què escrivien (Libération, març 1985: Pourquoi ecrivez-vous? 400 ecrivains repondent), on trobem, per exemple, la resposta de l’escriptor espanyol Julián Ríos, que inventa una paraula nova, “escrivivir”, per justificar que per a ell l’escriptura és una forma de viure més intensa que la de la vida quotidiana. O l’opinió de Ricardo Piglia, un escriptor argentí, que escriu “perquè el món de la ficció l’intriga: la circulació de les històries, els disfresses de les paraules i el poder de creure. La literatura és el laboratori d’allò que és possible: un lloc on poder experimentar, fer una cosa nova d’allò que és vell. Escric perquè la literatura és la forma privada de la utopia”. I  la revista el funàmbul més recentment (estiu de 2014), a un número monogràfic (Per què escrivim?), ha aplegat opinions de diversos autors sobre el tema, per exemple, les de María Zambrano: “Escriure és defensar la solitud en què ens trobem; és una acció que solament brota des d’un aïllament efectiu, però comunicable […]. Però és una solitud que necessita ser defensada. […] L’escriptor defensa la seva solitud mostrant el que no es troba enlloc més.”

Aquestes i altres respostes venen al cas quan presentem una nova revista literària per a joves lletraferits, De 14 a 20, una revista que ha nascut a l’abric del concurs que convoca l’AMPA de l’Institut Puig Castellar adreçat a joves de Santa Coloma de Gramenet de 14 a 20 anys. Aquesta revista neix per promoure el premi De 14 a 20, per servir d’aparador als joves autors colomencs i per difondre recomanacions, estratègies i reflexions sobre l’art d’escriure.

Al primer número de la revista (febrer de 2015), hi podeu trobar els tres relats finalistes del concurs de l’any passat: “El extraño ser” de Marc Prado Díaz (16 anys, de l’Institut Numància), “Velada para un recuerdo” de David S. Murga (17 anys, de l’Institut Puig Castellar) i “Entre las sombras” de Núria Fernández Bermejo (14 anys, de l’Institut Ramon Berenguer), a més d’una llista de 39 autors de relats breus que hem pres d’un gran crític nord-americà, Harold Bloom (del seu llibre Cuentos y cuentistas. El canon del cuento), una sèrie d’observacions i consells d’alguns mestres del conte (Antón Chéjov, Flannery O’Connor, Alejo Carpentier i Raymond Carver).

Quant a l’esmentada llista d’autors (Alexander Pushkin, Nathaniel Hawthorne, Hans Christian Andersen, Edgar Allan Poe, Nikolai Gogol, Iván Turgueniev, Herman Melville, Lewis Carroll, Mark Twain, Henry James, Guy de Maupassant, Joseph Conrad, Antón Chéjov, O. Henry, Rudyard Kipling, Thomas Mann, Jack London, Sherwood Anderson, Stephen Crane, James Joyce, Franz Kafka, D. H. Lawrence, Katherine Anne Porter, Isaac Babel, F. Scott Fitzgerald, William Faulkner, Ernest Hemingway, Jorge Luis Borges, John Steinbeck, Eudora Welty, John Cheever, Julio Cortázar, Shirley Jackson, J. D. Salinger, Italo Calvino, Flannery O’Connor, Cyinthia Ozick, John Updike y Raymond Carver), com al collage fotogràfic de la portada de la revista (on hi ha escriptors que no figuren en la llista de Bloom i viceversa), hem de dir que no hi són, lògicament, tots els grans autors de relats que hi ha hagut (més de 39, és clar), però que tots els que hi són tenen el títol de mestres del relat curt.

Ara bé, aquest tipus de llistats de grans autors poden donar peu a polèmiques i a observacions sobre els autors que no hi són, i  per això aquesta és una de les preguntes que plantegem ara: Quin autor de relats curts consideres que hauria de figurar entre els millors? I una altra: Quin és el teu autor de contes favorit? I, de pas, per què no preguntar pel teu conte favorit? O dit d’una altra manera: Quin conte dels que hagis llegit o t’hagin explicat recordes amb més intensitat?

En definitiva, i per acabar, envieu-nos els vostres dubtes i suggeriments sobre el concurs, comentaris sobre la revista o sobre contes i autors de relats curts que us agradin i, si us plau, no oblideu d’enviar-nos tampoc les vostres reflexions sobre què ha de tenir un relat curt per resultar interessant, a més de la vostra opinió sobre els motius pels quals s’escriu, en general. Gràcies per la vostra participació.

Vot als 16 anys?

A la consulta del 9-N han pogut votar els nois i les noies de 16 i 17 anys. Pel que vaig poder observar in situ, sembla que no hi han anat massivament, encara que en aquests moments no tinc present la xifra dels participants d’aquesta franja d’edat. Els qui sí van votar ho van fer amb convicció i alegria, orgullosos de sentir-se grans, de participar en un moment col·lectiu important. I els seus pares, orgullosos també.

Però què en pensa, del dret de vot als 16 anys, un col·lectiu més ampli i heterogeni de nois i noies d’aquesta edat? Els ho he preguntat, i les respostes penso que reflecteixen força el que en podríem dir “signes dels temps” o en to més col·loquial “és el que hi ha”. L’opinió dels alumnes en diversos temes i les vivències de tants anys a l’ensenyament m’han servit d’inspiració per a molts escrits però mai no havia recollit tan directament els seus punts de vista. D’alguna manera sento que traeixo una mena de “secret de confessió” perquè per molt treball escolar que sigui i per més pautat que vagi sota l’epígraf “el text argumentatiu”, l’alumne no deixa de mostrar-se despulladament sincer quan s’expressa per escrit. I com que els professors “professem”, hem de ser molt curosos en l’administració de la confiança que dipositen en nosaltres. Així doncs, direm els “pecats”, tot venialíssims, però no els “pecadors”.

Immadurs, però no tant
La majoria es declaren immadurs per a opinar en qüestions tan importants com la tria dels representants polítics, votar en consultes ciutadanes i referèndums, etc. No m’ha sorprès. De fet, m’ha sorprès que no hi hagués més rebuig i més simplisme del tipus “tots són iguals”. En certs moments m’ha commogut la sincera autocrítica d’alguns que mostren més seny del que ells mateixos s’atorguen. Una mostra: “Moltes vegades ens costa decidir sobre nosaltres mateixos, per tant no crec que estiguem preparats per decidir sobre el futur d’un país. Ara, en temes d’educació, per exemple si l’ESO hauria de ser més curta o igual que ara o si el batxillerat hauria de durar tres anys o si s’hauria de treure o no la selectivitat, sí que podríem votar, com a mínim perquè se sabés la nostra opinió.”

Algun es mostra contundentment en contra d’abaixar l’edat per poder votar als 16. Sinceritat total masculina: “El vot a aquesta edat no s’ha de permetre perquè a aquesta edat no pensem amb racionalitat. A aquesta edat pensem més en les noies que en cap altra cosa.” I femenina: “A la nostra edat només pensem en la roba, en el nostre físic, en arreglar-nos, en sortir, en els amics, en la parella…” N’hi ha que veuen el vot adolescent totalment captiu de la ideologia dels pares o presa fàcil de polítics poc ètics disposats a enredar-los amb promeses enganyoses o amb campanyes atractives : “Alguns votarien aquest o l’altre perquè ho diuen els seus pares o per portar-los la contrària” o “perquè els agrada la música de la campanya”. Però també hi ha qui, tot i no veure clar que el jove estigui prou informat i preparat com per emetre un vot, es qüestiona per què no es deixa votar un noi o una noia que als 16 anys ja pot signar un contracte laboral i que pot incórrer en responsabilitats penals, ja que la majoria d’edat penal és també als 18 anys, però s’és responsable davant la justícia a partir dels 14 anys.

Dins el bloc dels oposats al vot juvenil n’hi ha que s’exclouen del ramat d’inconscients que considera que són els seus coetanis: “La majoria votarien qualsevol tonteria i farien que el país anés molt pitjor.” “Joves en el meu entorn encara no saben en el món que viuen i ho veuen tot com si estiguessin en un núvol.” “La majoria ni tan sols votarien, i si ho fessin seria portats per l’opinió dels amics.” “És massa important la tasca d’un president, i les decisions que ha de prendre afecten massa gent com per deixar part de la responsabilitat de la seva elecció als joves de 16 anys.”

No és l’edat, és el cap
Una minoria planteja una veritat que tots hem pensat algun cop: la maduresa és qüestió d’edat però no exclusivament. Seguint amb les opinions, hi ha qui no veu madurs ni als de 18: “Al meu germà i els seus amics, que tenen 18 anys i alguns 19, jo no els veig informats ni preocupats per la política.” “S’hauria de votar als 20 anys, com al Japó.” “Per exercir el dret de vot no s’hauria de tenir en compte només l’edat sinó la maduresa real de la persona. Crec que abans de votar s’hauria de passar algun tipus de prova .”
També entre els dels “no” s’hi aporten solucions alternatives com permetre el vot juvenil en les municipals o fer-ne una mena de prova pilot. D’altres no volen saber res de votacions ni de política, tot agafant-se a la inconsciència com un avantatge de l’edat, amb una mena de recança de perdre els privilegis d’una infantesa ja llunyana que, indefectiblement, està cremant els darrers cartutxos.

Puc votar o encara m’he d’esperar?
En el grup dels favorables, hi ha contundència: “Vull votar!”. “Podré votar o encara m’he d’esperar?”, titulen. I argumenten: “Als 16 anys és l’edat en què les persones han de començar a pensar seriosament en el seu futur i prendre decisions: estudiar, treballar, què triar, a què et vols dedicar… Per a mi això vol dir que comences a fer-te una mica més adult i comences a tenir les idees més clares.” I, tot donant-li la volta, mostren la inexperiència com un valor: “Quan una persona és jove comença a raonar ja que es poden escoltar opinions diferents i escollir el que es creu millor. Si això es pot fer per exemple quan s’estudia filosofia, també es pot fer amb la política i amb altres temes de la vida.”

N’hi ha que s’han informat de quins països permeten el vot juvenil: “Hi ha països com Àustria, Argentina o Brasil on els joves poden votar a partir dels 16.” I creuen que així el jove se sentiria més responsable dels afers col·lectius i miraria la política amb més interès : “Som el futur i hem de mantenir-nos informats del que s’està fent en el present.” I reivindicatius: “Hem de fer-nos notar en la societat on vivim.” “Si se suposa que tots tenim els mateixos drets, per què han de fer fora un segment d’edat que per a altres tasques sí que es considera prou madur?”

Conclusió: en aquest tema, i en tots, els joves pensen pel seu compte més del que sembla i més del que molts entre ells mateixos creuen. Només cal donar-los una empenteta. I fer-los-ho posar per escrit, que obliga a pensar i a afinar els arguments.

Agustina Rico

Malala Yousafzai i Kailash Satyarthi reben el premi Nobel de la Pau

Aquest any el premi Nobel de la Pau, que s’atorga a Oslo en comptes d’Estocolmo (seu on s’atorga la resta de premis Nobel), s’ha lliurat a la pakistanesa Malala Yousafzai, musulmana, i l’indi Kailash Satyarthi, hindú, dos defensors dels nens i de l’educació.

A una entrada anterior, “Contra la discriminació de la dona” (10 de desembre de 2012), parlàvem de Malala Yousafzai, la jove pakistanesa que havia estat víctima d’un atemptat dels talibans amb un tret al cap per defensar el dret de les nenes a l’educació. Ara, dos anys després d’aquell atemptat a la vall del Swat (Pakistan), Malala, de 17 anys, ha rebut a Oslo el premi Nobel de la Pau i ha proclamat al seu discurs d’agraïment la seva disposició per seguir lluitant fins a “veure tots els nens a l’escola”, perquè encara hi ha milions de nens privats de l’educació al món (66 milions dels quals són nenes).

En coherència amb les seves idees, Malala ha confirmat que dedicarà  la seva part del premi (442.000 €) a construir  a Mingora, el seu poble (a la província de Jaiber Pastunjuà, al Pakistan), un institut de secundària per a nenes, malgrat que ella no pugui tornar-hi, almenys de moment (viu amb la seva família com a refugiats al Regne Unit).

L’altre guardonat, Kailash Satyarthi, menys conegut internacionalment que Malala, és un activista indi de 60 anys, fundador del Bachpan Bachao Andolan (BBA, Moviment per Salvar la Infantesa), que ha aconseguit alliberar fins ara 83.000 nens esclavitzats al seu país.

En rebre el premi, Satyarthi ha declarat que “l’esclavitud i el tràfic de nens, el treball o el matrimoni infantil, l’abús sexual o l’analfabetisme no tenen cabuda en una societat civilitzada”, ha fet una crida a la comunitat internacional per “universalitzar l’educació i compartir la prosperitat” i ha anunciat que amb els diners rebuts (442.000 €) promourà una Marxa Global contra el Treball Infantil.

La seva organització, la BBA, és, més que una ONG, un moviment popular format per 80.000 voluntaris (membres de sindicats, d’associacions de professors, d’oenagés, etc.) que busquen en secret les fàbriques, mines a cel obert, camps de cultiu de te i tallers on treballen nens en condicions d’esclavitud. Un cop localitzats aquests centres, organitzen batudes per tractar d’alliberar els nens i lliurar-los a cases d’acollida fins que els seus pares en puguin fer-se càrrec. Les històries d’aquests nens esclavitzats són esgarrifoses. “Un nen es va oblidar de plorar, perquè cada vegada que plorava li pegaven més, i la majoria han estat maltractats per haver-se quedat adormits mentre treballaven. I en el cas de nens de vuit o nou anys hi ha bastants casos d’abús sexual”, expliquen els monitors de les cases d’acollida.

Als seus parlaments i declaracions, tant Malala com Satyarthi han condemnat reiteradament els abusos, l’explotació i la violència que pateixen els nens a molts països i han advocat pel compliment dels drets de la infància, entre els quals, és clar, figura l’escolarització. Tanmateix, quan veiem que els mitjans de comunicació, l’opinió pública internacional i les xarxes informàtiques sembla que s’hagin oblidat de les estudiants segrestades a Nigèria (veure l’entrada corresponent en aquest bloc, “Per l’alliberament de les estudiants nigerianes”, de 19 de maig de 2014) i que tampoc no organitzen campanyes sistemàtiques de denúncia per pressionar els governs i les organitzacions internacionals per acabar amb l’explotació dels nens als països on encara perviu aquest mal (¿per què l’ONU i altres organismes internacionals permeten que en formin part països que no respecten els drets dels nens?), pensem que encara s’ha de lluitar molt i més coherentment per arribar a un món més just i més solidari. Tant de bo que aquest premi Nobel de la Pau 2014 tingui el millor dels efectes: sensibilitzar els polítics i tota la ciutadania perquè es millorin les condicions de vida i escolarització de tots els nens del món!