{"id":3880,"date":"2024-03-25T19:30:13","date_gmt":"2024-03-25T17:30:13","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/?p=3880"},"modified":"2024-12-09T21:16:48","modified_gmt":"2024-12-09T19:16:48","slug":"apuntes-sobre-la-joven-de-la-perla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/?p=3880","title":{"rendered":"Apuntes sobre La joven de la perla"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Dos exiliados yugoslavos ante un cuadro de Vermeer<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tanja Lucic, la narradora y protagonista de <em>El Ministerio del Dolor<\/em> (2005), novela de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Dubravka_Ugre%C5%A1i%C4%87\">Dubravka Ugresic<\/a>, ense\u00f1a Lengua y Literatura Serbocroata en la universidad de \u00c1msterdam a un grupo de alumnos exiliados, como ella misma, de la antigua <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Yugoslavia\">Yugoslavia<\/a>. Un d\u00eda, en La Haya, asiste con Igor, uno de sus alumnos, a una de las sesiones del <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Tribunal_Penal_Internacional_para_la_antigua_Yugoslavia\">Tribunal Internacional<\/a>  en el que se juzgan cr\u00edmenes de guerra cometidos en las <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Guerras_yugoslavas\">guerras yugoslavas<\/a> entre 1991 y 2001. Al salir de la sala del Tribunal &#8220;como de un entierro en el que no estuviera muy claro a qui\u00e9n hab\u00edan enterrado&#8221;, Igor le propone a Tanja que lo acompa\u00f1e para presentarle &#8220;a su novia&#8221;. La profesora se queda sorprendida (&#8220;\u00bfTiene una novia en La Haya?&#8221;) y m\u00e1s cuando entran en el <a href=\"https:\/\/www.mauritshuis.nl\/es\/\">Mauritshuits<\/a> (&#8220;\u00bfDe nuevo me lleva a un museo?&#8221;, le pregunta, a lo que Igor responde: &#8220;Mi chica trabaja en el museo&#8221;). La <em>chica<\/em> de Igor es <em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/La_joven_de_la_perla\">La joven de la perla <\/a><\/em>de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Johannes_Vermeer\">Vermeer<\/a>&#8230;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/La-joven-de-la-perla.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3900\" width=\"426\" height=\"486\"\/><figcaption>Johannes Vermeer (1632-1675), <em>La joven de la perla<\/em>, 44,5&#215;39 cm, \u00f3leo sobre tela, pintado entre 1665 y 1667. Mauritshuis, La Haya.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Y la narradora a\u00f1ade su versi\u00f3n: &#8220;Conoc\u00eda el cuadro. Hab\u00eda estado ya en el museo Mauritshuits, pero no lo dije. Me qued\u00e9 delante de un cuadro que me quitaba el aliento. El original parec\u00eda una copia p\u00e1lida de sus innumerables reproducciones. La primera vez que vi el cuadro, me extra\u00f1aron los colores \u2014el azul p\u00e1lido del turbante de la chica y el dorado de su ropa\u2014, claros, mucho m\u00e1s claros que en las reproducciones&#8221; (<em>El Ministerio del Dolor, <\/em>Madrid, 2024, p\u00e1g. 154).<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de servir como contrapunto para entender la relaci\u00f3n entre los dos personajes, la referencia a <em>La joven de la perla<\/em> en una novela sobre exiliados yugoslavos en Holanda publicada en el 2005 no es gratuita: tiene que ver con el valor ic\u00f3nico que desde hace algunos a\u00f1os ha ido ganando esa imagen a los ojos del mundo. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un icono universal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero no siempre hab\u00eda sido as\u00ed. El cuadro, antes de que llegara al Mauritshuis como donaci\u00f3n en 1903, hab\u00eda sido adquirido en una subasta en 1881 por un coleccionista (A. A. de Tombes) por 2 florines (m\u00e1s 30 c\u00e9ntimos por la comisi\u00f3n de la subasta), un precio insignificante. Desde muy pronto algunos cr\u00edticos empezaron a ser conscientes de su magnetismo y llegaron a considerar la obra como &#8220;la Gioconda del Norte&#8221; o &#8220;la Mona Lisa holandesa&#8221;. Un historiador germano-holand\u00e9s (<a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Horst_Gerson\">Horst Gerson<\/a>) observ\u00f3 que &#8220;el blanco de los ojos refleja la luz como la perla que cuelga de la oreja&#8221; y habla de la joven como de una &#8220;estrella consoladora que se alza en el amplio cielo nocturno&#8221; (citado por Piero Bianconi, <em>Vermeer<\/em>, p\u00e1g. 91).  <\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de este y de otros muchos elogios, durante el siglo XX, en los libros de historia del arte al hablar de Vermeer fue habitual destacar otras de sus obras maestras (por ejemplo, <em>La encajera<\/em>, que tanto obsesionaba a <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Salvador_Dal%C3%AD\">Salvador Dal\u00ed<\/a>, o la <em>Vista de Delft<\/em>, paisaje que <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Marcel_Proust\">Marcel Proust <\/a>consideraba &#8220;el cuadro m\u00e1s bello del mundo&#8221;). Sin embargo, en lo que llevamos del siglo XXI el p\u00fablico internacional ha focalizado su inter\u00e9s por Vermeer en <em>La joven de la perla<\/em>. La obra, sin perder su car\u00e1cter ni desvelar todos sus secretos, se ha convertido en un reclamo tur\u00edstico. Por eso, hijo de su tiempo y de sus circunstancias, no extra\u00f1a la devoci\u00f3n del joven Igor por la muchacha vermeeriana.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia del redescubrimiento medi\u00e1tico de <em>La joven de la perla<\/em> resulta f\u00e1cil de seguir. Primero fue la limpieza y restauraci\u00f3n del cuadro en 1994, que sirvi\u00f3 para recuperar el esplendor, los colores, matices y contrastes crom\u00e1ticos que se hab\u00edan ido apagando con el paso de los a\u00f1os. Luego vinieron la consagraci\u00f3n de su t\u00edtulo en 1996 como <em>La joven de la perla<\/em> por decisi\u00f3n del propio Museo \u2014antes se la llamaba m\u00e1s frecuentemente <em>Muchacha con turbante<\/em>, aunque Vermeer, como era habitual en el siglo XVII, no le hab\u00eda puesto t\u00edtulo\u2014, y, m\u00e1s tarde, en 1999, la publicaci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/La_joven_de_la_perla_(novela)\">la novela hom\u00f3nima<\/a> de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Tracy_Chevalier\">Tracy Chevalier<\/a>, de gran \u00e9xito internacional (ha sido traducida a 38 idiomas), sin que podamos calibrar en qu\u00e9 medida contribuy\u00f3 a ese \u00e9xito la reproducci\u00f3n en la portada del cuadro de Vermeer. Como el \u00e9xito llama al \u00e9xito, en 2003, la novela se convirti\u00f3 en una pel\u00edcula del mismo t\u00edtulo (dirigida por <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Peter_Webber\">Peter Webber<\/a>, con <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Scarlett_Johansson\">Scarlett Johansson <\/a>como encarnaci\u00f3n de <em>la joven de la perla<\/em>) y en 2006, el cuadro fue elegido la pintura m\u00e1s bella de los Pa\u00edses Bajos en una votaci\u00f3n organizada por el peri\u00f3dico <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Trouw\"><em>Trouw<\/em><\/a>. Los factores que contribuyeron a la ampliaci\u00f3n de su popularidad no acaban aqu\u00ed. Entre abril de 2012 y junio del 2014, como consecuencia de las obras de reforma del Mauristhuits, <em>La joven de la perla<\/em> fue la estrella de una exposici\u00f3n itinerante por diversas ciudades del mundo (Tokio, Nueva York, Bolonia, etc.) que fue admirada por m\u00e1s de dos millones de personas. <\/p>\n\n\n\n<p>Todos esos hechos facilitaron que la mercadotecnia, a partir de cierto momento, dirigiera el rumbo de los acontecimientos y empezaran a proliferar productos (tazas, camisetas, calcetines, etc.) con la imagen de <em>La joven de la perla, <\/em>a veces incluso sustituyendo el rostro original por el de Scarlett Johansson, algo que algunos admiradores de Vermeer pueden vivir con una cierta sensaci\u00f3n de fraude. La fiebre por <em>La joven de la perla <\/em>ha llevado hasta el extremo de ilustrar algunas portadas de libros sobre arte con su imagen aunque en sus p\u00e1ginas ni siquiera se mencione el cuadro, una discutible estrategia comercial.<\/p>\n\n\n\n<p>La conversi\u00f3n de una obra de arte en fetiche cultural y comercial suele acarrear consecuencias imprevistas, a veces en forma de parodia. Y as\u00ed, igual que <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Marcel_Duchamp\">Marcel Duchamp<\/a> en 1919 dibuj\u00f3 bigote y perilla sobre una postal de la <em>Gioconda <\/em>(<em><a href=\"https:\/\/historia-arte.com\/obras\/l-h-o-o-q-de-duchamp\">L. H. O. O. Q<\/a>.<\/em>) para mostrar su falta de respeto por el arte consagrado, <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Banksy\">Banksy<\/a>, artista del grafiti callejero, pint\u00f3 sobre una fachada de Bristol en 2014 una versi\u00f3n de <em>La joven de la perla <\/em>que lleva una caja de alarma de seguridad en la oreja como si fuera un pirsin.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una joven desconocida y una perla que no es una perla<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al contrario que <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/La_Gioconda\"><em>La Gioconda<\/em> <\/a>de Leonardo da Vinci, que es un retrato (el de Lisa Gherardini), <em>La joven de la perla<\/em> pertenece al g\u00e9nero de los <em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Tronie\">tronies<\/a><\/em> (un estudio de cabeza), un g\u00e9nero muy frecuente en la pintura flamenca y holandesa del siglo XVII con el que se representaban rostros an\u00f3nimos sin apenas rasgos distintivos que identificaran al personaje.  Esto supone que no podemos saber qui\u00e9n le sirvi\u00f3 de modelo a Vermeer. Algunos historiadores sostienen que le pudo servir de modelo su hija Maria, que tenia doce o trece a\u00f1os en aquel momento, pero no hay documentos que lo acrediten. Y cuando no hay documentos, surgen las hip\u00f3tesis. As\u00ed, la novela de Tracy Chevalier imagina que la modelo del cuadro se llamaba Griet y que era una sirvienta de la familia de Vermeer. <\/p>\n\n\n\n<p>En la novela de Tracy Chevalier aparece junto a Griet un personaje secundario y a veces casi antag\u00f3nico, una criada m\u00e1s veterana, Tanneke Everpoel. Si Tanneke Everpoel \u2014esta s\u00ed fue un personaje real\u2014 sirvi\u00f3, seg\u00fan parece, a Vermeer como modelo para <em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/La_lechera\">La lechera <\/a><\/em>(obra que m\u00e1s propiamente deber\u00eda llamarse <em>Mujer vertiendo leche, <\/em>pues representa a una sirvienta en una cocina y no a una repartidora de leche), es comprensible, al margen de nuestra opini\u00f3n sobre su novela, que Tracy Chevalier imaginara que otra criada \u2014se llamara como se llamara\u2014 le pudiera haber servido de modelo a Vermeer para pintar <em>La joven de la perla, <\/em>aunque a esta no se la represente en funciones de trabajo dom\u00e9stico sino ataviada de un modo m\u00e1s ex\u00f3tico, con un turbante orientalizante. En los dos cuadros, sin embargo, se emplean de manera destacada dos colores hermanados:  un pigmento muy caro en la \u00e9poca, el azul ultramar (en el turbante de <em>La joven de la perla<\/em> y en el delantal y el pa\u00f1o de cocina de <em>La lecher<\/em>a), y el amarillo tostado (en la prenda que cubre los hombros de <em>La joven de la perla<\/em> y en el jub\u00f3n de <em>La lechera<\/em>). Digamos de paso que el hecho de que el delantal fuese azul era una pr\u00e1ctica habitual en la \u00e9poca, pues es un color en el que se disimulan m\u00e1s f\u00e1cilmente las manchas propias del trabajo en una cocina, pero que lo m\u00e1s certero es el color de los antebrazos de <em>La lechera<\/em>, en los que contrasta la parte morena expuesta al sol con la m\u00e1s blanquecina que suele ir cubierta por la manga: un ejemplo del ojo prodigioso de Vermeer, capaz de observar cada detalle sin que nada le parezca insignificante.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/La-lechera.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3926\" width=\"440\" height=\"496\"\/><figcaption>Johannes Vermeer (1632-1675), <em>La lechera<\/em>, 44,5 x 41 cm, \u00f3leo sobre tela, pintado entre 1658 y 1660. <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Rijksmuseum\">Rijksmuseum<\/a>, \u00c1msterdam. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Aceptemos, pues, la hip\u00f3tesis de que una criada de la familia le sirviera a Vermeer como modelo para <em>La joven de la perla<\/em>. De ser cierto, esto ser\u00eda una an\u00e9cdota y no a\u00f1adir\u00eda ni le quitar\u00eda valor al cuadro. Otra cosa ser\u00eda preguntarnos por la perla que cuelga de su oreja izquierda. Para empezar, podr\u00eda pensarse en el significado simb\u00f3lico que suele darse a las perlas. Veamos lo que nos dice <em>El libro de los s\u00edmbolos<\/em>: <\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;A una sola perla natural extra\u00edda de su venero, la madreperla, se la considera  un tesoro. Hemos llamado perla a lo m\u00e1s valorado, lo m\u00e1s querido y lo m\u00e1s bello, desde un ni\u00f1o hasta el reino de los cielos. [&#8230;] La naturaleza delicada y pr\u00edstina de la perla la ha convertido en emblema de la virginidad, la pureza y el amor juvenil, en regalo de boda y collar nupcial&#8221;. [&#8230;] A las perlas, en fin, acaba diciendo el art\u00edculo, se las compara con las gotas de lluvia, que vivifican la tierra, y con las l\u00e1grimas, que afloran con la tristeza&#8230; (<em>El libro de los s\u00edmbolos,<\/em> p\u00e1g. 784).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta serie de connotaciones (pureza, amor juvenil, gotas de lluvia, roc\u00edo de la ma\u00f1ana, l\u00e1grimas, etc.) flota entre las sensaciones que transmite el cuadro, y eso es lo m\u00e1s importante. Poco importa tampoco que la perla no sea exactamente una perla. En 2014, <a href=\"https:\/\/nl.wikipedia.org\/wiki\/Vincent_Icke\">Vincent Icke<\/a>, un cient\u00edfico, analiz\u00f3 la supuesta perla y lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que ni por el tipo de reflejo especular, ni por la forma de pera ni por el tama\u00f1o pod\u00eda ser considerada una perla, sino m\u00e1s bien un pendiente de vidrio lacado en forma de l\u00e1grima. Cuando lo supieron los responsables del Mauritshuits, decidieron, no obstante, no cambiar el nombre del cuadro. Hicieron bien, pues lo que importa es el efecto est\u00e9tico de perla y todas las sugerencias simb\u00f3licas que despierta en el espectador.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Otras miradas sobre el cuadro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los cuadros de Vermeer pueden producir la impresi\u00f3n de que todo lo que se diga verbalmente de ellos es superfluo: se bastan por s\u00ed mismos para colmar el ansia de belleza y de contemplaci\u00f3n del espectador. No obstante, a muchos espectadores les gusta ampliar sus conocimientos, leer, reconocerse en lo que algunos cr\u00edticos han dicho y, si fuera el caso, contrastarlo con sus propios puntos de vista. Veamos unos fragmentos de lo que, entre otras cosas, se dice sobre <em>La joven de la perla <\/em>en dos libros muy recomendables para todos los amantes de Vermeer.<\/p>\n\n\n\n<p>1. &#8220;En este cuadro la falta absoluta de referencias al contenido es una de las causas de la inmediatez de la expresi\u00f3n y del fuerte efecto subsiguiente sobre el espectador. Esta impresi\u00f3n se acent\u00faa todav\u00eda m\u00e1s por el fondo negro \u00fanico sobre el cual la cabeza femenina destaca directamente, sin interferencias de ning\u00fan entorno&#8221; (Karl Schutz, p\u00e1g. 361).<\/p>\n\n\n\n<p>2. &#8220;La joven de la perla mira hacia fuera de la pintura, como si nos mirase; pero no nos mira, no exactamente: est\u00e1 viendo algo o a alguien que tenemos detr\u00e1s, o mira algo de nosotros, o en nosotros, de entrada no se sabe qu\u00e9; en todo caso, no podemos ser <em>simplemente<\/em> nosotros. Si espera algo, est\u00e1 fuera de nuestro alcance [&#8230;]. Su boca entreabierta, \u00bfest\u00e1 a punto de sonre\u00edr o de soltar un grito de alarma? Quiz\u00e1s una cosa y otra, porque ella es capaz de expresar todas las emociones a la vez. As\u00ed como el blanco parece la ausencia de todo color, y es en cambio la presencia simult\u00e1nea de todos los colores, por momentos la expresi\u00f3n de la joven de la perla puede parecer vac\u00eda porque es compatible con incontables emociones diferentes y a veces se neutralizan entre s\u00ed [&#8230;]; sus labios, su mirada, sus arcos ciliares, expresan respeto y desprecio, miedo y confianza, inter\u00e9s, inter\u00e9s e indiferencia, y rechazan y piden alejamiento o proximidad; est\u00e1 serena y angustiada, ambas cosas a la vez, y se revela como una imponente Se\u00f1ora de la Dualidad&#8221; (Emili Olcina, p\u00e1gs. 132-133).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00daltimos episodios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De 26 de febrero al 11 de marzo de 2018, en una operaci\u00f3n radiogr\u00e1fica titulada <em><a href=\"https:\/\/www.mauritshuis.nl\/en\/what-s-on\/exhibitions\/exhibitions-from-the-past\/the-girl-in-the-spotlight\/\">Girl in the Spotlight<\/a><\/em>, el Mauritshuis someti\u00f3 <em>La joven de la perla <\/em>a un exhaustivo reconocimiento t\u00e9cnico para descubrir qu\u00e9 materiales hab\u00eda utilizado Vermeer y c\u00f3mo la hab\u00eda pintado. Se descubri\u00f3, por ejemplo, que &#8220;primero se hab\u00eda pintado el fondo (de verde), luego la piel y, sucesivamente, la chaqueta amarilla, el cuello blanco, el pa\u00f1uelo y el pendiente, compuestos por pinceladas opacas y transl\u00facidas de pintura blanca. Un detalle interesante es que al pendiente le falta un gancho de montaje. Aunque no se pueden ver pesta\u00f1as a simple vista, la investigaci\u00f3n demostr\u00f3 que Vermeer hab\u00eda pintado peque\u00f1os pelos en ese lugar. [&#8230;] La investigaci\u00f3n no dej\u00f3 claro si la joven del cuadro realmente existi\u00f3. La joven representada contiene muy pocos rasgos distintivos para pasar por un retrato, pero no est\u00e1 claro si una persona real hab\u00eda posado para Vermeer o si hab\u00eda pintado sin modelo&#8221;. En fin, toda esta investigaci\u00f3n y la publicidad consiguiente contribuyeron a incrementar extraordinariamente el inter\u00e9s por <em>La joven de la perla<\/em> y por la obra de Vermeer en general, por lo que no debe extra\u00f1ar la proliferaci\u00f3n de estudios sobre la obra del pintor de Delft. <\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, desde el 10 de febrero hasta el 4 de junio de 2023, el Rijksmuseum organiz\u00f3 la mayor exposici\u00f3n de obras de Vermer realizada hasta la fecha. Consigui\u00f3 reunir  28 de las 37 obras que se conocen del autor (incluidas dos atribuciones algo dudosas) y que est\u00e1n habitualmente expuestas en diferentes museos del mundo. De las 9 obras que por diferentes motivos no comparecieron en la muestra, solo una tiene un paradero desconocido: la titulada <em>El concierto<\/em>, que, junto a otras doce obras maestras de diferentes autores, fue robada en la madrugada del 18 de marzo de 1990 del <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Museo_Isabella_Stewart_Gardner\">Gardner Museum<\/a> de Boston por dos ladrones disfrazados de polic\u00edas sin que hasta la fecha haya sido localizada. En cuanto a las obras de Vermeer reunidas por el Rijksmuseum, solo <em>La joven <\/em>de la perla tuvo la exposici\u00f3n m\u00e1s fugaz y no lleg\u00f3 a acabar la muestra junto a sus hermanas, pues fue devuelta al Mauritshuis en abril por acuerdos contractuales. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Para terminar, y como contraste con la popularidad actual de <em>La joven de la perla<\/em>, recordemos que Vermeer &#8220;muri\u00f3 a los 43 a\u00f1os, cargado de deudas, dejando viuda y once hijos&#8221; y que &#8220;sus cuadros quedaron casi completamente olvidados hasta mediados del siglo XIX&#8221; (<em>El ABC del arte<\/em>, p\u00e1g. 474). Un ejemplo, en fin, de lo que <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Jorge_Luis_Borges\">Borges<\/a> llamaba &#8220;la magn\u00edfica iron\u00eda de Dios&#8221; y otros, menos po\u00e9ticamente, llaman &#8220;iron\u00edas del destino&#8221;. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">F. Gallardo D\u00edaz<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda citada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>El ABC del Arte<\/em>. Editorial Debate, Madrid, 1994. Traducci\u00f3n de Fabi\u00e1n Chueca y Juan Manuel Ibeas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El libro de los s\u00edmbolos<\/em>. Ed. de Kathleen Martin, Taschen, K\u00f6ln, 2011. Traducci\u00f3n de LocTeam Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p>Bianconi, Piero, <em>La obra pict\u00f3rica completa de Vermeer. <\/em>Editorial Noguer, Barcelona, 1968. Traducci\u00f3n de Francisco J. Alc\u00e1ntara.<\/p>\n\n\n\n<p>Chevalier, Tracy, La joven de la perla. Alfaguara, Madrid, 2001. Traducci\u00f3n de Pilar Vel\u00e1zques. <\/p>\n\n\n\n<p>Olcina, Emili, <em>Vermeer. Un ensayo<\/em>. Laertes, Barcelona, 2021.<\/p>\n\n\n\n<p>Sch\u00fctz, Karl, <em>Vermeer. La obra completa. <\/em>Taschen, <em>Biblioteca Universalis<\/em>, K\u00f6ln, 2020. Traducci\u00f3n de LocTeam Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p>Ugresic, Dubravka, <em>El Ministerio del Dolor<\/em>. Impedimenta, Madrid, 2024. Traducci\u00f3n de Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Pistelek. <\/p>\n\n\n\n<p>Aparte de las p\u00e1ginas de internet referenciadas a lo largo del texto, se han consultado en la Wikipedia holandesa las dedicadas a <em><a href=\"https:\/\/nl.wikipedia.org\/wiki\/Meisje_met_de_parel\">La joven de la perla<\/a><a href=\"http:\/\/Meisje met de parel\"> <\/a><\/em>y a <em><a href=\"https:\/\/nl.wikipedia.org\/wiki\/Het_melkmeisje\">La lechera<\/a>, <\/em>ambas muy documentadas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Filmograf\u00eda <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la plataforma Filmin pueden verse algunas pel\u00edculas sobre Vermeer:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Cerca de Vermeer <\/em>(2023), de Suzanne Raes. Documental sobre la exposici\u00f3n de \u00c1msterdam.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El mundo en un cuadro de Vermeer <\/em>(2020), de Nicolas Antheman. Documental sobre el contexto hist\u00f3rico y econ\u00f3mico de \u00c1msterdam en la \u00e9poca de Vermeer.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La joven de la perla<\/em> (2003), de Peter Webber. Ficci\u00f3n basada en la novela de Tracy Chevalier.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos exiliados yugoslavos ante un cuadro de Vermeer Tanja Lucic, la narradora y protagonista de El Ministerio del Dolor (2005), novela de Dubravka Ugresic, ense\u00f1a Lengua y Literatura Serbocroata en la universidad de \u00c1msterdam a un grupo de alumnos exiliados, &hellip; <a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/?p=3880\">Continua llegint <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[506],"tags":[508,509,507],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3880"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3880"}],"version-history":[{"count":101,"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3880\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4085,"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3880\/revisions\/4085"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3880"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3880"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3880"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}