{"id":2080,"date":"2017-12-12T01:22:24","date_gmt":"2017-12-11T23:22:24","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/?p=2080"},"modified":"2020-05-06T11:57:16","modified_gmt":"2020-05-06T09:57:16","slug":"pedro-paramo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/?p=2080","title":{"rendered":"Pedro P\u00e1ramo"},"content":{"rendered":"<p>El centenario del nacimiento de un autor puede ser una ocasi\u00f3n propicia para leer o releer alguno de sus libros. Para leer a\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Juan_Rulfo\">Juan Rulfo (1917-1986)<\/a>\u00a0no se necesitan excusas; si no se tiene tiempo, uno se lo inventa: releerlo es un placer garantizado. En <a href=\"https:\/\/elpuig.xeill.net\/Members\/institut\/curs-2017-2018\/club-de-lectura-pedro-paramo-y-el-llano-en-llamas\">nuestro club de lectura <\/a>comentamos el \u00faltimo mi\u00e9rcoles de noviembre\u00a0<em>El llano en llamas<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Pedro P\u00e1ramo<\/em>. Dejemos escrito aqu\u00ed algo de lo que all\u00ed se dijo antes de que el tiempo y la desmemoria se cobren su parte. Esos dos libros juntos no superan las 250 p\u00e1ginas; si a ellas se a\u00f1aden las 50 de\u00a0<em>El gallo de oro\u00a0<\/em>(novela corta), tendremos la casi totalidad de lo que Rulfo nos dej\u00f3 como herencia literaria (no hablaremos ahora, por valiosos que sean, de documentos personales como sus <em>Cartas a Clara<\/em> ni de su extraordinario legado como fot\u00f3grafo, del que damos alguna muestra m\u00e1s abajo).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Juan-Rulfo.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2076\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Juan-Rulfo.jpg\" alt=\"\" width=\"980\" height=\"551\" \/><\/a><\/p>\n<p><em>El llano en llamas<\/em> (1953) recoge diecisiete cuentos ambientados en el mundo rural del estado de\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Jalisco\">Jalisco<\/a>. Sus personajes son, en general, campesinos que tratan de sobrevivir en un medio hostil azuzados por la pobreza, la violencia, las supersticiones religiosas y la aspereza de la tierra, a veces con el tel\u00f3n de fondo de la <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Revoluci%C3%B3n_mexicana\">Revoluci\u00f3n mexicana<\/a>\u00a0(as\u00ed, en el que da t\u00edtulo al conjunto, &#8220;El llano en llamas&#8221;). Algunas de las historias se cuentan en primera persona (&#8220;Es que somos muy pobres&#8221;, &#8220;Macario&#8221;, &#8220;Talpa&#8221;&#8230;); otras en tercera (&#8220;El hombre&#8221;, &#8220;La noche que lo dejaron solo&#8221;..); en otros cuentos predomina el di\u00e1logo entre dos personajes y la figura del narrador queda relegada (&#8220;El d\u00eda del derrumbe&#8221;, &#8220;No oyes ladrar los perros&#8221;&#8230;). En todos ellos admira el lenguaje, tocado por la gracia, la exactitud y la expresividad, como si no fuera fruto de artificio del novelista sino emanaci\u00f3n natural del alma de cada personaje. Pero al leer la novela despu\u00e9s de conocer estos cuentos el lector puede pensar que aunque son relatos aut\u00f3nomos, independientes, con un sentido en s\u00ed mismos, parecen un aperitivo o una preparaci\u00f3n para adentrarse en el mundo de\u00a0<em>Pedro P\u00e1ramo\u00a0<\/em>(1955), no s\u00f3lo porque unos escenifiquen enfrentamientos entre padres e hijos (&#8220;Paso del norte&#8221;, &#8220;En la madrugada&#8221;, &#8220;La herencia de Matilde Arc\u00e1ngel&#8221;&#8230;) y otros giren en torno a la\u00a0venganza como forma m\u00e1s inmediata de resolver conflictos (&#8220;\u00a1Diles que no me maten!&#8221;, &#8220;Acu\u00e9rdate&#8221;&#8230;), sino porque en algunos de ellos (&#8220;Nos han dado la tierra&#8221;, &#8220;Luvina&#8221;&#8230;) se entrev\u00e9n la maldici\u00f3n, la esterilidad y la tristeza que se ciernen sobre Comala, ese infierno en la tierra en el que se desarrolla la novela.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Hacia-Comala.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2084\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Hacia-Comala.jpg\" alt=\"\" width=\"246\" height=\"205\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Cuando treinta a\u00f1os despu\u00e9s Rulfo visit\u00f3 San Gabriel, el pueblo de Jalisco donde hab\u00eda transcurrido su infancia, se qued\u00f3 conmocionado. El pueblo se hab\u00eda despoblado; hab\u00eda pasado de tener m\u00e1s de siete mil habitantes a tener unos ciento cincuenta. El olvido y la soledad parec\u00edan haberse adue\u00f1ado del lugar. De esa imagen desolada y polvorienta naci\u00f3 en su imaginaci\u00f3n Comala, palabra que remite a una peque\u00f1a ciudad del estado de Colima, pero tambi\u00e9n a un comal, es decir, a un plato de cer\u00e1mica tradicional que se pone sobre las brasas para cocer o calentar las tortillas de ma\u00edz. Y en esa Comala imaginaria a la que llega Juan Preciado en busca de su padre sit\u00faa Rulfo la historia de su personaje principal, Pedro P\u00e1ramo, nombre y apellido igualmente cargados de significaci\u00f3n: Pedro deriva de la palabra latina <em>petrus<\/em>, piedra, y en cuanto a un p\u00e1ramo, es un tipo de terreno yermo, seco y desamparado. Por eso, como ya quedamos advertidos por el t\u00edtulo, no nos extra\u00f1a que algunos de los personajes que encuentra Juan Preciado en el secarral de Comala se deshagan como si estuvieran hechos de tierra y otros se desvanezcan como si fueran de aire. Y, en fin, como los top\u00f3nimos no suelen ser gratuitos y su significado originario puede servir para comprender mejor el paisaje, tampoco resultar\u00e1 extra\u00f1o descubrir que la palabra Jalisco, de origen n\u00e1huatl, significa &#8220;en el arenal&#8221;.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/La-Espa\u00f1a-vac\u00eda.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2085\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/La-Espa\u00f1a-vac\u00eda.jpg\" alt=\"\" width=\"267\" height=\"189\" \/><\/a><\/p>\n<p>La novela se compone de setenta vi\u00f1etas de desigual extensi\u00f3n protagonizadas por distintas voces narrativas y diversos puntos de vista. Con ese desorden formal el autor nos recuerda que la complejidad de la realidad no puede abarcarse en su totalidad desde un solo \u00e1ngulo. El tiempo narrativo no sigue siempre un curso lineal, sino que algunos fragmentos se intercalan sin continuidad cronol\u00f3gica con los anteriores. Se trata de reproducir un microcosmos social y humano violentado, roto, del que parecen faltar algunas piezas que el lector tiene que imaginar. De hecho, este tipo de estructura (aparentemente ca\u00f3tica, pero muy planificada) requiere una lectura m\u00e1s atenta y menos confiada frente a lo que dicen algunos personajes (por ejemplo, cuando se alude al supuesto matrimonio de Susana San Juan&#8230; \u00bffue un hecho real o son figuraciones de ella?).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Vine-a-Comala.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2104\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Vine-a-Comala.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"224\" \/><\/a><\/p>\n<p>El arranque del relato no puede olvidarse: &#8220;Vine a Comala porque me dijeron que ac\u00e1 viv\u00eda mi padre, un tal Pedro P\u00e1ramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le promet\u00ed que vendr\u00eda a verlo en cuanto ella muriera.&#8221; As\u00ed que ya sabemos que Juan Preciado, que no lleva el apellido paterno sino el materno (adem\u00e1s de llamarse como el novelista), habla desde Comala (dice &#8220;vine&#8221;, no &#8220;fui&#8221;, como Rulfo hab\u00eda escrito inicialmente), adonde llega siete d\u00edas despu\u00e9s de la muerte de su madre. De sus palabras deducimos que nuestro narrador no parece haber sido educado en el respeto a su padre (&#8220;<em>un tal<\/em> Pedro P\u00e1ramo&#8221;), y adentr\u00e1ndonos en la novela entenderemos por qu\u00e9 es esto as\u00ed: Pedro P\u00e1ramo le hab\u00eda arrebatado sus propiedades a Dolores Preciado antes de repudiarla. Adem\u00e1s, Juan le ha prometido a su madre en el lecho de muerte que buscar\u00eda a su padre, y esas promesas suelen considerarse sagradas a poco que uno tenga dignidad. Esto nos proporciona una de los temas de la novela: la b\u00fasqueda del padre a quien no se conoce. La madre le ha imbuido a Juan la nostalgia de Comala y le ha dado su manera de ver el mundo (&#8220;Traigo los ojos con que ella mir\u00f3 estas cosas, porque me dio sus ojos para ver&#8221;) y sus recuerdos del lugar, pues le dijo: &#8220;Hay all\u00ed, pasando el puerto de Los Colimotes, la vista muy hermosa de una llanura verde, algo amarilla por el ma\u00edz maduro. Desde ese lugar se ve Comala, blanqueando la tierra, ilumin\u00e1ndola durante la noche&#8221;. Y al toparnos con este pasaje resuena en la memoria la descripci\u00f3n del Ed\u00e9n en la Biblia: &#8220;Hab\u00eda plantado el Se\u00f1or Dios desde el principio un jard\u00edn delicioso [&#8230;] y en donde hab\u00eda hecho nacer de la tierra misma toda suerte de \u00e1rboles hermosos a la vista, y de frutos suaves al paladar&#8221;. Por si no fuera bastante, para acabar de convencerlo, su madre, mientras agonizaba, le ha prometido a Juan que &#8220;all\u00e1 [en Comala] me oir\u00e1s mejor. Estar\u00e9 m\u00e1s cerca de ti. Encontrar\u00e1s m\u00e1s cercana la voz de mis recuerdos que la de mi muerte, si es que alguna vez la muerte ha tenido alguna voz.&#8221; Con estos alicientes, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda Juan resistirse a reencontrarse con su madre en una Comala paradis\u00edaca? De hecho, en este momento podemos empezar a dudar de qu\u00e9 busca Juan Preciado en Comala: \u00bfencontrar a su padre, recuperar el para\u00edso perdido donde naci\u00f3 o volver a escuchar la voz de su madre?<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Antonio-L\u00f3pez.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2087\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Antonio-L\u00f3pez.jpg\" alt=\"\" width=\"273\" height=\"184\" \/><\/a><\/p>\n<p>Respecto a que Comala pueda ser un para\u00edso perdido como su madre le hab\u00eda hecho creer, muy pronto conocer\u00e1 Juan Preciado el gusto amargo de la desilusi\u00f3n. Cuando se va acercando al pueblo se cruza con un arriero, Abundio, con el que entabla conversaci\u00f3n. Al quejarse Juan del calor asfixiante (&#8220;Era ese tiempo de la can\u00edcula, cuando el aire de agosto sopla caliente, envenenado por el olor podrido de las saponarias&#8221;), el arriero le contesta con una coda cargada de humor negro: &#8220;S\u00ed, y esto no es nada [&#8230;] C\u00e1lmese. Ya lo sentir\u00e1 m\u00e1s fuerte cuando lleguemos a Comala. Aquello est\u00e1 sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno. Con decirle que muchos de los que all\u00ed se mueren, al llegar al infierno regresan por su cobija.&#8221; No, Comala no es el para\u00edso, sino un comal, la tapadera del infierno mismo, y Juan encontrar\u00e1 all\u00ed el reverso de todo lo que busca. Para empezar, ni siquiera se interesa cuando Abundio le dice que tambi\u00e9n \u00e9l es hijo de Pedro P\u00e1ramo, a quien define como &#8220;un rencor vivo&#8221; o, lo que es lo mismo, seg\u00fan sabremos m\u00e1s adelante, un rencor que sigue viviendo despu\u00e9s de que quien lo\u00a0 provoc\u00f3 y quienes lo sufrieron, como el mismo Abundio, hayan muerto. Un rencor eterno.<\/p>\n<p>Tras el encuentro con ese hermano sobrevenido que le informa tambi\u00e9n de que &#8220;Pedro P\u00e1ramo muri\u00f3 hace muchos a\u00f1os&#8221;, Juan Preciado, que no reacciona ante la noticia (como si no la hubiera o\u00eddo o le resultara indiferente), entra en el pueblo y se sorprende de la desolaci\u00f3n que emana. Le llama la atenci\u00f3n que no haya ni\u00f1os jugando por las calles (no hay pueblo m\u00e1s triste que aquel que se ha quedado sin ni\u00f1os) y empieza a vislumbrar presencias furtivas que reh\u00fayen el contacto; los tejados de las casas est\u00e1n hundidos y las puertas desvencijadas. Una mujer, Eduviges Dyada, le revela que \u00e9l ten\u00eda que haber sido hijo suyo: &#8220;Pues s\u00ed, yo estuve a punto de ser tu madre. \u00bfNunca te platic\u00f3 [tu madre] nada de esto?&#8221;. &#8220;No. S\u00f3lo me contaba cosas buenas. De usted vine a saber por el arriero que me trajo hasta aqu\u00ed, un tal Abundio.&#8221; Eduviges le cuenta c\u00f3mo su madre en la noche de bodas le hab\u00eda pedido que la sustituyera en el lecho matrimonial, y as\u00ed lo hizo sin que el marido, Pedro P\u00e1ramo, advirtiera la sustituci\u00f3n por estar borracho. M\u00e1s tarde descubrimos que todo esto Juan Preciado, muerto (de espanto) a los dos d\u00edas de haber llegado a Comala, se lo est\u00e1 contando a alguien, \u00bfa qui\u00e9n? A Dorotea, la alcahueta, que ha sido enterrada en la misma tumba que \u00e9l. A partir de ese momento ya tenemos una clave de la novela: en la conversaci\u00f3n que van tejiendo Juan Preciado y Dorotea se van intercalando voces procedentes de otras tumbas vecinas. Y, adem\u00e1s de esas voces de difuntos que suenan leves como murmullos (Rulfo hab\u00eda pensado inicialmente en titular su novela <em>Los murmullos<\/em>), se intercala cada vez con m\u00e1s frecuencia el relato fragmentado de un narrador omnisciente cuyo nombre no llegamos a conocer pero a quien Rulfo ha querido colocar al mismo nivel y con el mismo cr\u00e9dito que a sus personajes de ultratumba. La funci\u00f3n principal de este narrador es reconstruir, desde el punto de vista de algunos de los personajes principales, diferentes etapas de la trayectoria de Pedro P\u00e1ramo y retratarlo en su condici\u00f3n de cacique desp\u00f3tico y de propietario de la hacienda y de la vida de las gentes del entorno, es decir,\u00a0 como un se\u00f1or feudal taciturno, cruel y libidinoso. Por eso el destino de Comala y de sus habitantes depende de su arbitrio: \u00e9l decide vengarse y dejar morir a Comala cuando observa que los lugare\u00f1os celebran una fiesta en lugar de guardar luto por la muerte de Susana San Juan, a quien hab\u00eda forzado a compartir el lecho despu\u00e9s de haberla deseado desde ni\u00f1o sin posibilidad de ser correspondido. Pedro P\u00e1ramo no concibe vivir el duelo por Susana sin vengarse de Comala: &#8220;Me cruzar\u00e9 de brazos y Comala se morir\u00e1 de hambre.&#8221; Y ese pueblo muerto es el que encuentra Juan Preciado cuando llega para reclamarle su parte a Pedro P\u00e1ramo: &#8220;No vayas a pedirle nada. Ex\u00edgele lo nuestro. Lo que estuvo obligado a darme y nunca me dio&#8230; El olvido en que nos tuvo, mi hijo, c\u00f3braselo caro&#8221;, le hab\u00eda exhortado su madre.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Inframundo.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2089\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Inframundo.jpg\" alt=\"\" width=\"224\" height=\"225\" \/><\/a><\/p>\n<p>Como pasa con todas las grandes obras, las interpretaciones y los comentarios de esta novela no pueden agotar sus significados. En cada nueva lectura, en cada nuevo comentario, acaba por descubrirse siempre algo nuevo en ella que se nos hab\u00eda hurtado la vez anterior. Sin tratar de enumerar todas las l\u00edneas tem\u00e1ticas que la recorren, nos conformaremos con se\u00f1alar algunas.<\/p>\n<p>Las relaciones padre-hijo aparecen bajo diferentes configuraciones. Juan Preciado y Abundio Mart\u00ednez representan dos formas distintas de bastard\u00eda: el primero busca a su padre para exigirle sus derechos; el segundo, que lo conoce y lo odia, se reencuentra con \u00e9l para matarlo. Asociado a esta b\u00fasqueda del padre estar\u00eda el subtema del descenso al mundo de los muertos que protagoniza Juan Preciado, aunque, de hecho, como hemos planteado m\u00e1s arriba, en su descenso puede entreverse una doble finalidad: \u00bfbusca al padre o quiere sentirse m\u00e1s cerca de la madre? En cualquier caso, en su figura antiheroica parecen resonar, salvando las distancias, ecos remotos de otros exploradores del m\u00e1s all\u00e1; por ejemplo, de Ulises, que habla en el Hades con su madre, Anticlea, y de Eneas, que se reencuentra con la sombra de su padre, Anquises (Juan Preciado no regresa al mundo de los vivos, al contrario que esos personajes m\u00edticos). En cuanto al propio Pedro P\u00e1ramo en relaci\u00f3n a su padre, Lucas P\u00e1ramo, representa al hijo que venga exhaustivamente el asesinato de su padre siguiendo el viejo precepto revanchista de que quien a hierro mata a hierro tiene que morir. Caso distinto es el de Miguel P\u00e1ramo, \u00e9ste s\u00ed reconocido y bendecido por su padre, acaso porque se parece a \u00e9l en su instinto violento y en su faceta de burlador de mujeres, sean ancianas (Damiana Cisneros) o j\u00f3venes (Ana Renter\u00eda). Su muerte prematura por accidente representa para Pedro P\u00e1ramo un duro golpe pero no una circunstancia que le lleve al arrepentimiento o a un cambio de conducta. Al fin y al cabo, no debemos olvidar dos cosas: la primera, que, reci\u00e9n nacido Miguel, Renter\u00eda se lo lleva a Pedro P\u00e1ramo (&#8220;Don Pedro, la mam\u00e1 muri\u00f3 al alumbrarlo. Dijo que era de usted. Aqu\u00ed lo tiene&#8221;), la reacci\u00f3n m\u00e1s inmediata del cacique es rechazarlo, devolverlo a quien se lo ofrece; la segunda, que, cuando se entera de que su hijo ha muerto, antes de lamentarlo quiere saber qui\u00e9n lo ha matado para vengarse. En las dos circunstancias se pone de manifiesto el verdadero ser de Pedro P\u00e1ramo: es un depredador, no un padre amante de sus hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Antonio-L\u00f3pez-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-2112\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Antonio-L\u00f3pez-1.jpg\" alt=\"\" width=\"312\" height=\"397\" \/><\/a><\/p>\n<p>Si los hijos varones parecen buscar al padre, en los personajes femeninos de la obra, al menos en los m\u00e1s destacados, funciona un sentimiento distinto: buscan un hijo m\u00e1s que un marido. Llama la atenci\u00f3n que abunden las mujeres que a\u00f1oran la existencia de un hijo so\u00f1ado o no tenido, como Eduviges, Dorotea, Justina y Damiana, todas ellas con vocaci\u00f3n de madres vicarias de quienes tienen m\u00e1s a mano, sean hombres o mujeres. Frente a ellas sorprende el esp\u00edritu puro que representa Susana San Salvador, que no parece criatura del mundo material como reconoce Pedro P\u00e1ramo, y quiz\u00e1s por esa misma espiritualidad no parece a\u00f1orar ni sentir la falta de un hijo sino que se recrea y se sacia hasta el \u00e9xtasis con\u00a0Florencio, una figura masculina nacida de su imaginaci\u00f3n y a la que Pedro P\u00e1ramo no podr\u00e1 nunca vencer (los fantasmas alentados por el deseo insatisfecho son imbatibles).<\/p>\n<p>La identidad caciquil de Pedro P\u00e1ramo recuerda la de los caudillos latinoamericanos, tan frecuentes en la literatura de aquellos pa\u00edses. Ejerce una poderosa atracci\u00f3n entre sus subordinados, sean hombres o mujeres, a quienes doblega, manipula y utiliza sin compasi\u00f3n. Su capataz, Fulgor Sedano, que desconfiaba de \u00e9l (no cre\u00eda que pudiera inspirar miedo ni respeto) y hab\u00eda pensado que la hacienda se hundir\u00eda a la muerte del patriarca Lucas, no tard\u00f3 en rendirle su admiraci\u00f3n al comprobar su <em>p\u00e9trea<\/em> voluntad de dominio (Pedro P\u00e1ramo no necesitaba dar explicaciones para ser obedecido). Lo mismo pasa con el abogado, Gerardo, que, fascinado por la impenetrabilidad de su patr\u00f3n, renuncia a marcharse de Comala y acepta seguir trapicheando y lavando los trapos sucios de los P\u00e1ramo.<\/p>\n<p>Otro caso de subordinaci\u00f3n al cacique lo encarna el padre Renter\u00eda a pesar de que Miguel P\u00e1ramo le matara a un hermano y violara a una sobrina suya. Renter\u00eda perdona los pecados de los poderosos pero no es capaz de darle una absoluci\u00f3n y una esperanza a Dorotea cuando se confiesa de haber sido la alcahueta de Miguel P\u00e1ramo. Sin embargo, es un personaje atormentado que tampoco consigue ser absuelto de sus pecados de encubrimiento. El papel de Renter\u00eda en la obra nos lleva a pensar en la interesada colaboraci\u00f3n de la Iglesia con los poderosos y en el triste y servil papel de algunos de sus miembros, pero cuando se echa al monte para participar en <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Guerra_Cristera\">el alzamiento de los cristeros<\/a>\u00a0(un movimiento populista, reaccionario y contrario al laicismo del Estado) parece inclinado a cambiar de rumbo y a romper las amarras con que lo ataba P\u00e1ramo.<\/p>\n<p>En cuanto a Damasio <em>Tilcuate<\/em>, mat\u00f3n al servicio del cacique, su intervenci\u00f3n contribuye a hacer m\u00e1s visible el trasfondo pol\u00edtico (la Revoluci\u00f3n mexicana) en el que transcurre parte de la obra. Siguiendo las \u00f3rdenes de su patr\u00f3n, encabeza un pelot\u00f3n de sublevados para manipularlos y ponerlos al servicio de los poderosos. Es decir, representa la revoluci\u00f3n traicionada sobre las cuales se asienta la historia pol\u00edtica del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Otra l\u00ednea del argumento, nutrida de las creencias religiosas cat\u00f3licas pero tambi\u00e9n de tradiciones ancestrales de la cultura mexicana, la tendr\u00edamos en la presencia de las \u00e1nimas en pena que pululan por Comala, condenadas al desasosiego por no haber purgado debidamente sus faltas mientras viv\u00edan. Tienen una conciencia tan fuerte del pecado que les lleva a decir, como a la hermana de Donis, que el pecado mancha la cara y mancha el alma (&#8220;\u00bfNo me ve el pecado? \u00bfNo ve esas manchas moradas como de jiote que me llenan de arriba abajo? Y eso es s\u00f3lo por fuera; por dentro estoy hecha un mar de lodo&#8221;).<\/p>\n<p>Pero, en fin, si tuvi\u00e9ramos que mencionar uno solo de los temas preponderantes de la novela, sin desmerecer los otros de los que venimos hablando, quiz\u00e1s podr\u00edamos hablar del desenga\u00f1o, de tanto arraigo en la literatura cl\u00e1sica espa\u00f1ola, y en ese sentido podr\u00edamos recurrir una vez m\u00e1s al propio texto, concretamente a una parte del di\u00e1logo entre Juan Preciado y Dorotea.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/\u00c1nimas-en-pena.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2096\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/\u00c1nimas-en-pena.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"225\" \/><\/a><\/p>\n<p>&#8220;\u00bfQu\u00e9 viniste a hacer aqu\u00ed?&#8221;, le pregunta Dorotea. &#8220;Ya te lo dije en un principio. Vine a buscar a Pedro P\u00e1ramo, que seg\u00fan parece fue mi padre. Me trajo la ilusi\u00f3n&#8221;, contesta Juan Preciado. &#8220;\u00bfLa ilusi\u00f3n? Eso cuesta caro. A m\u00ed me cost\u00f3 vivir m\u00e1s de lo debido. Pagu\u00e9 con eso la deuda de encontrar a mi hijo, que no fue, por decirlo as\u00ed, sino una ilusi\u00f3n m\u00e1s; porque nunca tuve ning\u00fan hijo. Ahora que estoy muerta me he dado tiempo para pensar y enterarme de todo&#8221;, replica Dorotea. Y a poco que repasemos uno por uno a los personajes veremos que todos han sido v\u00edctimas de su personal ilusi\u00f3n, empezando por Dolores Preciado, la madre de Juan, quien, pobre, al saber por mediaci\u00f3n de Fulgor Sedano que Pedro P\u00e1ramo quer\u00eda casarse con ella, se hab\u00eda dicho a s\u00ed misma: &#8220;\u00a1Qu\u00e9 felicidad! \u00a1Oh qu\u00e9 felicidad! Gracias, Dios, por darme a don Pedro. [&#8230;] Aunque despu\u00e9s me aborrezca&#8221;. Claro que eso lo hab\u00eda pensado antes de desenga\u00f1arse, antes de descubrir la despiada condici\u00f3n de Pedro P\u00e1ramo y las verdaderas razones (econ\u00f3micas) que lo empujaron a casarse con ella. Es decir, demasiado tarde, como ocurre con frecuencia cuando sobreviene el desenga\u00f1o y ya no hay tiempo para enmendar los errores ni la oportunidad de volver atr\u00e1s. Y es que ilusi\u00f3n es uno de los nombres que le damos a la capacidad de autoenga\u00f1o. Rulfo no quer\u00eda aleccionar, sin duda; eso hubiera sido demasiado primario y hubiera restado m\u00e9rito a su obra. Adem\u00e1s, nadie escarmienta en cabeza ajena; cada uno necesita escoger las ilusiones con las que mejor puede confortarse hasta que encuentren su cauce o su vac\u00edo, qui\u00e9n sabe. Sin embargo, ah\u00ed quedan la historia de Comala y el desenga\u00f1o de Juan Preciado (y de otros personajes), que quiere marcharse del lugar a poco de haber llegado. Igual que quedan el paisaje desolado del entorno y, como una maldici\u00f3n b\u00edblica, su escueta descripci\u00f3n: &#8220;Desde entonces la tierra se qued\u00f3 bald\u00eda y como en ruinas&#8221;.<\/p>\n<p>En definitiva, Rulfo consigui\u00f3 con esta novela darnos el alma doliente de M\u00e9xico y el lector, con el \u00e1nimo sobrecogido, se lo agradece cada vez que vuelve a leerla.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">F. Gallardo<\/p>\n<p>[Procedencia de las ilustraciones: todas las fotos en blanco y negro, menos la primera, tomada de la Enciclopedia Brit\u00e1nica, son obra del propio Juan Rulfo; las dos pinturas (ilustraciones n\u00famero 5 y 7) pertenecen a Antonio L\u00f3pez; en cuanto a la ilustraci\u00f3n n\u00famero 3, cuyo autor es Basilio Sainz,\u00a0 corresponde a Sarnago, un pueblo de Soria.]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El centenario del nacimiento de un autor puede ser una ocasi\u00f3n propicia para leer o releer alguno de sus libros. 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