{"id":1800,"date":"2017-03-21T18:55:41","date_gmt":"2017-03-21T16:55:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/?p=1800"},"modified":"2019-05-14T08:36:29","modified_gmt":"2019-05-14T06:36:29","slug":"ultimas-tardes-con-teresa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/?p=1800","title":{"rendered":"\u00daltimas tardes con Teresa"},"content":{"rendered":"<p><strong>El t\u00edtulo<\/strong><\/p>\n<p>Independientemente de que luego, tras la lectura, sus novelas gusten m\u00e1s o menos, muchos de los t\u00edtulos de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Juan_Mars%C3%A9\">Juan Mars\u00e9<\/a> (Barcelona, 1933) son tan golosos que al o\u00edrlos se abre el apetito lector:\u00a0<em>Encerrados en un solo juguete<\/em>,\u00a0<em>\u00daltimas tardes con Teresa, La oscura historia de la prima Montse, Si te dicen que ca\u00ed, El embrujo de Shanghai, Noticias felices en aviones de papel, <\/em>etc. No extra\u00f1a que, por su gracia po\u00e9tica o por lo que sugieren, hayan sido parafraseados decenas de veces en titulares de peri\u00f3dicos y en publicaciones diversas.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere al de la novela\u00a0<em>\u00daltimas tardes con Teresa <\/em>(1966), se recuerda con facilidad por c\u00f3mo suena gracias a sus <a href=\"http:\/\/www.retoricas.com\/2009\/06\/5-ejemplos-de-aliteracion.html\">aliteraciones<\/a>\u00a0y por su significado, que apunta a la melancol\u00eda de una historia \u00a0de amor que se acaba. Anticipa, por otra parte, el punto de vista predominante desde el que est\u00e1 escrita la novela, pues esas tardes son las \u00faltimas para quien las pas\u00f3 con Teresa, en este caso, el protagonista, Manolo Reyes, apodado Pijoaparte.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Juan-Mars\u00e9.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1876\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Juan-Mars\u00e9.jpg\" alt=\"\" width=\"262\" height=\"192\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>El origen<\/strong><\/p>\n<p>En una entrevista concedida en diciembre del 2006, cuando la novela cumpl\u00eda 40 a\u00f1os, Juan Mars\u00e9 recordaba que la idea de escribirla &#8220;surgi\u00f3 cuando estaba en Par\u00eds, en 1960. El primer latido ocurri\u00f3 a ra\u00edz de unas conversaciones con unas chicas francesas a las que se supon\u00eda que yo daba clases de espa\u00f1ol. Nos reun\u00edamos una vez a la semana, y una de ellas se llamaba Teresa, hija de un pianista. Una muchacha guap\u00edsima en una silla de ruedas. Me escuchaban, les contaba cosas de Barcelona, de mi barrio, y not\u00e9 en ellas una atenci\u00f3n especial. \u00c9se fue el germen de la novela. Capt\u00e9 que despertaba en ellas cierta fascinaci\u00f3n por el arrabal cuando les hablaba de mis juegos infantiles en el Monte Carmelo con los chavales de cabezas rapadas, hijos de los inmigrantes del sur. [&#8230;] La nostalgia del arrabal que yo ve\u00eda en aquellas se\u00f1oritas se combin\u00f3 con el sentimiento que advert\u00ed en los exiliados con relaci\u00f3n a Espa\u00f1a. Conoc\u00eda a los exiliados [&#8230;]; hablaban de la inminencia de una huelga general, dec\u00edan que la ca\u00edda del franquismo estaba a la vuelta de la esquina, que los trabajadores estaban bullendo&#8230; Ah\u00ed no me pod\u00edan enga\u00f1ar, porque desde los 13 a\u00f1os yo hab\u00eda trabajado en una gran taller, donde hab\u00eda 30 operarios, y yo sab\u00eda cu\u00e1les eran sus aspiraciones: comprarse un reloj, una gabardina, un coche. Aquel romanticismo de la izquierda que ve\u00eda el cambio al doblar la calle no se correspond\u00eda con la realidad&#8221; (<a href=\"http:\/\/elpais.com\/diario\/2005\/12\/04\/domingo\/1133671953_850215.html\">&#8220;El Pijoaparte ser\u00eda hoy un inmigrante del Magreb&#8221;<\/a>, entrevista de Juan Cruz a Juan Mars\u00e9,<em> El Pa\u00eds<\/em>, 4 de diciembre de 2006).<\/p>\n<p><strong>El ep\u00edgrafe<\/strong><\/p>\n<p>Al frente de la novela figuran unos versos en franc\u00e9s, un poema de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Charles_Baudelaire\">Baudelaire<\/a> (no se citan ni el t\u00edtulo ni la \u00faltima estrofa). El poema se titula &#8220;<a href=\"http:\/\/www.caphorniers.cl\/noticias\/poema_baudelaire\/LAlbatros.htm\">El albatros<\/a>&#8220;, y una de sus muchas traducciones al castellano dice:<\/p>\n<pre>A veces, para divertirse, los marineros\r\ncazan albatros, grandes p\u00e1jaros de los mares\r\nque, indolentes compa\u00f1eros de viaje, siguen\r\nal barco que navega sobre los oscuros abismos.\r\n\r\nMas apenas arrojados en la cubierta,\r\nestos reyes del cielo, torpes y avergonzados,\r\ndejan sus grandes alas blancas,\r\ncomo remos, caer a sus costados.\r\n\r\n\u00a1Qu\u00e9 d\u00e9bil es y qu\u00e9 in\u00fatil el alado viajero!\r\n\u00c9l, antes tan hermoso, \u00a1qu\u00e9 feo y rid\u00edculo aparece!\r\nUno, con su pipa le quema el pico;\r\notro, cojeando, remeda al lisiado que volaba.\r\n\r\nEl poeta es como este pr\u00edncipe de las alturas\r\nque asedia la tempestad y se r\u00ede de las flechas,\r\ndesterrado en el suelo, entre burlas,\r\nsus alas de gigante le impiden andar.<\/pre>\n<p>[Traducci\u00f3n de Ana Mar\u00eda Moix, 1966.]<\/p>\n<p>La \u00faltima estrofa no aparece citada en el ep\u00edgrafe para no confundir al lector, as\u00ed se consigue que el albatros no se identifique con los poetas, sino con cualquiera que fracase despu\u00e9s de haber intentado llegar muy lejos. Con los versos colocados intencionadamente en el umbral del libro Mars\u00e9 tal vez haya querido destacar la importancia del medio en que se vive para ser quien se es: un p\u00e1jaro tan imponente mientras vuela por los aires como el albatros\u00a0pierde su fuerza y su elegancia cuando baja a tierra. Lo mismo le ocurre (parece anunciar el autor) al protagonista de esta novela, que pasa de ser objeto de deseo a ser objeto de burla y pierde su arrogancia cuando se descubre que no es quien cre\u00edan.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/\u00daltimas-tardes-con-Teresa.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1877\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/\u00daltimas-tardes-con-Teresa.jpg\" alt=\"\" width=\"181\" height=\"278\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Tema<\/strong><\/p>\n<p>Si el tema m\u00e1s evidente de esta novela es la imposibilidad de \u00e9xito de una relaci\u00f3n extremadamente desigual (por diferencias econ\u00f3micas, culturales, de origen, de clase social, etc.), el subtema dominante ser\u00eda la cr\u00edtica de la inautenticidad de las relaciones en una sociedad devota de las apariencias, la de la Barcelona de la d\u00e9cada de 1950, en plena dictadura franquista. Es decir, en simbiosis con la falsa condici\u00f3n de novela rom\u00e1ntica (personajes que, por amor, parecen querer luchar contra las barreras sociales que lo dificultan), se desarrolla el tema moral de la impostura (personajes que, por diferentes motivos, fingen ser lo que no son).<\/p>\n<p><strong>Argumento<\/strong><\/p>\n<p>La noche de la verbena de San Juan de 1956, Manolo Reyes (Pijoaparte), que vive en una barraca de la barriada del <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/El_Carmelo\">Carmelo<\/a> de Barcelona, entra con decisi\u00f3n en el jard\u00edn de una casa particular del barrio de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Sant_Gervasi-La_Bonanova\">San Gervasio<\/a> para asistir a una fiesta a la que no ha sido invitado. Ha llegado hasta all\u00ed en una moto cualquiera que ha cogido en una plaza del <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/El_Guinard%C3%B3\">Guinard\u00f3<\/a>. En la fiesta conoce a una muchacha, Maruja, que dice veranear en Blanes, &#8220;en la torre de sus padres&#8221;. Unos meses despu\u00e9s, en septiembre, Manolo se encuentra por casualidad con Maruja en Blanes, junto a una mansi\u00f3n (la Villa) cercana a la playa, y esa noche entra furtivamente en su habitaci\u00f3n y hacen el amor. Por la ma\u00f1ana, cuando descubre que Maruja es una criada de la Villa y no la hija de los propietarios, decepcionado, en un arrebato de furia la despierta a bofetadas. Sin embargo, se hacen novios y empiezan a salir juntos; Maruja llega a conocer el ambiente en que vive Manolo y, de paso, le va hablando de Teresa, la hija de los Serrat, la familia para la que trabaja. Meses despu\u00e9s, a consecuencia de una ca\u00edda, Maruja entra en coma y es ingresada en una cl\u00ednica de La Bonanova. Teresa y Manolo se encuentran con frecuencia en la habitaci\u00f3n de la paciente, salen a pasear juntos y van intimando. Teresa, una estudiante progresista, quiere creer que Manolo es un obrero con ideolog\u00eda pol\u00edtica de izquierdas, aunque Luis Tr\u00edas, un l\u00edder estudiantil, no acaba de cre\u00e9rselo, y Manolo, por su parte, que ni trabaja como obrero ni tiene conciencia pol\u00edtica, prefiere no desenga\u00f1arla para mantenerla interesada. Maruja muere en la cl\u00ednica y Manolo es detenido por la polic\u00eda por haber robado una moto.\u00a0Al saber que Manolo ha sido detenido por ese motivo, Teresa, que no sab\u00eda que fuera un delincuente, se echa a re\u00edr como si la historia con \u00e9l &#8220;fuese un chiste viejo y casi olvidado&#8221;. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, cuando sale de la c\u00e1rcel, Manolo se entera por Luis de esa reacci\u00f3n de Teresa y de los nuevos derroteros por los que est\u00e1 llevando su vida.<\/p>\n<p><strong>Estructura<\/strong><\/p>\n<p>La novela est\u00e1 compuesta por veintid\u00f3s cap\u00edtulos (veintitr\u00e9s si se cuenta el primero, una simple vi\u00f1eta), cada uno de ellos precedido por un breve ep\u00edgrafe tomado de autores diversos (Espronceda, San Juan de la Cruz, Pablo Neruda, etc.). Los veintid\u00f3s cap\u00edtulos se agrupan en tres partes que se corresponden con la divisi\u00f3n cl\u00e1sica (presentaci\u00f3n, nudo y desenlace).<\/p>\n<p>En la primera parte (cinco cap\u00edtulos) se desarrollan los encuentros entre Manolo y Maruja, durante el verano y el oto\u00f1o de 1956, en tres escenarios principales: el barrio de San Gervasio, donde vive Teresa; el Carmelo, donde viven Manolo y sus amigos (Bernardo, el Cardenal, Hortensia&#8230;), y la casa se\u00f1orial de Blanes, la Villa, donde veranea la familia de Teresa y adonde acude por las noches Manolo para encontrarse furtivamente con Maruja.<\/p>\n<p>La segunda parte, la m\u00e1s extensa (diez cap\u00edtulos), transcurre durante el verano de 1957. Maruja ha sido ingresada en una cl\u00ednica como consecuencia de una ca\u00edda, Manolo y Teresa la visitan y el supuesto pretendiente de Teresa, Luis Tr\u00edas, deja de ser un estorbo; estos hechos propician el progresivo y particular enamoramiento de Manolo y Teresa y sus escapadas al Carmelo y a las playas de los alrededores de Barcelona.<\/p>\n<p>En la tercera parte (siete cap\u00edtulos), \u00a0se relatan los <em>\u00faltimos encuentros<\/em>\u00a0de Manolo con Teresa a finales del verano del 1957, a veces solos o con los amigos de Teresa, a veces en la cl\u00ednica ante la familia Serrat. Los escenarios en que se mueven los personajes se ampl\u00edan por el Guinard\u00f3, las Ramblas, el Barrio Chino y Pueblo Seco. La muerte de Maruja, el abismo que se abre entre Teresa y Manolo, la denuncia de Hortensia y el encarcelamiento de Manolo ponen un amargo final a la historia.<\/p>\n<p>Tanto la vi\u00f1eta inicial como el \u00faltimo cap\u00edtulo de la tercera parte presentan caracter\u00edsticas propias. El cuadro descriptivo del principio funciona a modo de un salto en el tiempo, como una especie de anticipaci\u00f3n\u00a0cinematogr\u00e1fica (t\u00e9cnicamente se llama <a href=\"https:\/\/www.tallerdeescritores.com\/la-prolepsis\">prolepsis<\/a>): recoge el melanc\u00f3lico paseo de una solitaria y desigual pareja que avanza en la madrugada hacia un Floride blanco dejando atr\u00e1s los restos de guirnaldas, farolillos y confetis de una verbena popular a la que asistir\u00e1n Manolo y Teresa la noche del 11 de septiembre de 1957, pocas horas antes de enterarse de que Maruja acaba de morir. Capta con elegancia l\u00edrica el fin de fiesta, el fin del verano y (se descubre m\u00e1s tarde)\u00a0el \u00faltimo momento de felicidad para Manolo junto a Teresa. En cuanto al \u00faltimo cap\u00edtulo, se sit\u00faa en el verano de 1959, dos a\u00f1os despu\u00e9s de las \u00faltimas tardes pasadas con Teresa, cuando Pijoaparte sale de la c\u00e1rcel y se encuentra en un bar, cerca de Las Ramblas, con Luis Tr\u00edas, quien le cuenta c\u00f3mo se hab\u00eda re\u00eddo Teresa al enterarse de su detenci\u00f3n. En ese momento el lector se acuerda del ep\u00edgrafe inicial y piensa: &#8220;Teresa se ha re\u00eddo de Manolo igual que los marineros se r\u00eden del albatros que han cazado, el rey del cielo que ya no puede volar.&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Floride-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1967\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Floride-1.jpg\" alt=\"\" width=\"282\" height=\"179\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>T\u00e9cnica<\/strong><\/p>\n<p>La novela utiliza un tipo de\u00a0<a href=\"http:\/\/www.escueladeescrituracreativa.com\/teoria-literaria\/narrador-omnisciente-ejemplos\/\">narrador omnisciente<\/a> capaz de conocer lo que los personajes hacen, piensan (&#8220;Mal empezamos, chaval&#8221;, se dice a s\u00ed mismo Manolo), imaginan, desean, temen, recuerdan o recordar\u00e1n en el futuro (&#8220;Era la madrugada del 12 de septiembre, recordar\u00eda la fecha por el desorden de flores y de besos que dejaron tras ellos, el triste abandono en que qued\u00f3 todo&#8221;), un narrador que escribe la historia en 3\u00aa persona sin disimular sus opiniones. Se trata de un narrador muy escrupuloso en el registro de ciertos datos (&#8220;El primer encuentro con Teresa Serrat tuvo lugar en la verja del jard\u00edn de su casa, en San Gervasio. Sucedi\u00f3 un jueves, a eso de las diez de la noche&#8230;&#8221;, p\u00e1g. 77), pero con una fuerte tendencia al subjetivismo y a opinar muy libre y contundentemente sobre personajes y acontecimientos: &#8220;Con el tiempo, unos quedar\u00edan como farsantes y otros como v\u00edctimas, la mayor\u00eda como imb\u00e9ciles o como ni\u00f1os, algunos como sensato, ninguno como inteligente, todos como lo que eran: se\u00f1oritos de mierda&#8221; (p\u00e1g. 232), concluye al hablar de los estudiantes que participaron en 1957 en los llamados hechos del Paraninfo.<\/p>\n<p>En la narraci\u00f3n predomina el <a href=\"https:\/\/www.tallerdeescritores.com\/el-punto-de-vista-narrativo\">punto de vista<\/a> de Manolo y, muy en segundo lugar, en algunos momentos, el de Teresa. Sin embargo, en dos ocasiones por lo menos, el narrador cede la palabra a Maruja, que est\u00e1 inconsciente (en coma), para producir el efecto del\u00a0<a href=\"http:\/\/retorica.librodenotas.com\/Recursos-estilisticos-semanticos\/monologo-interior\">mon\u00f3logo interior<\/a>: \u00a0&#8220;&#8230;la fragancia del jard\u00edn esa noche [&#8230;], fue durante un peque\u00f1o descanso despu\u00e9s de distribuir y preparar otra bandeja de canap\u00e9s (ya sab\u00eda yo que faltar\u00edan) pues me dije mira vamos a sentarnos un rato al borde de la piscina para verles bailar&#8230;&#8221; (p\u00e1g. 205), rememora Maruja en un largu\u00edsimo p\u00e1rrafo separado del resto del texto por un espacio en blanco, igual que ocurre m\u00e1s adelante, al final del cap\u00edtulo dieciocho: &#8220;&#8230;mientras se dejaba caer muy despacio a los pies del elegante desconocido&#8230;&#8221; (p\u00e1g. 273). El uso de esta t\u00e9cnica, que en un primer momento puede desconcertar por el desorden con que se engarzan las im\u00e1genes evocadas, permite, en teor\u00eda, conocer de manera m\u00e1s fidedigna los pensamientos m\u00e1s ocultos del personaje, aquello que no se atreve a reconocer conscientemente, y, a la vez, al insistir en episodios ya conocidos desde el punto de vista de Manolo, dar cabida a otra perspectiva (<a href=\"http:\/\/www.escueladeescrituracreativa.com\/teoria-literaria\/el-enfoque-narrativo-multiple\/\">enfoque m\u00faltiple<\/a>). No son estos los \u00fanicos fragmentos en los que emerge al exterior el mundo interior de los personajes: en varios pasajes, el narrador deja entrever las fantas\u00edas heroico-er\u00f3ticas de Manolo en las que se ve a s\u00ed mismo como un h\u00e9roe que salva de cualquier peligro a la hero\u00edna de sus sue\u00f1os o en los que la imagen de Teresa se confunde con la de la actriz Jean Simmons en una imaginaria Teresa Simmons o con la de la hija de los Moreau, su primer amor en la igualmente imaginaria Teresa Moreau.<\/p>\n<p>Todo eso no obsta para que en alg\u00fan momento el narrador aparque a sus personajes y describa con rigor c\u00f3mo se formaron los enjambres de barracas del Carmelo (cap\u00edtulo tres de la primera parte) o se explaye con severidad sobre la naturaleza del incipiente movimiento estudiantil (cap\u00edtulo primero de la tercera parte).<\/p>\n<p>Un aspecto sobresaliente de este narrador es su capacidad para captar y retratar a sus personajes con trazos no abstractos, sino muy visuales y pl\u00e1sticos, y para se\u00f1alar aspectos f\u00edsicos que parecen reveladores de la personalidad de cada uno; por ejemplo, cuando se refiere al bigotito franquista de Oriol Serrat o a las piernas de tobillos anchos de su esposa. En ambos casos, como en muchos otros, el narrador manifiesta una fuerte tendencia a la iron\u00eda y a desvelar con humor sarc\u00e1stico el aspecto m\u00e1s rid\u00edculo de algunos personajes y situaciones.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n principal se desarrolla a lo largo de poco m\u00e1s de un a\u00f1o (desde junio de 1956 a septiembre de 1957), con predominio de la linealidad cronol\u00f3gica (los hechos se cuentan siguiendo el orden en que ocurrieron), con algunas excepciones, b\u00e1sicamente para reconstruir momentos del pasado (<a href=\"https:\/\/www.tallerdeescritores.com\/la-analepsis\">analepsis<\/a>): la infancia de Pijoaparte en Ronda (M\u00e1laga), la amistad de adolescencia de Maruja y Teresa en Reus, los recuerdos de cu\u00e1ndo se conocieron Manolo y Maruja, etc. Por no hablar de la anticipaci\u00f3n temporal de la vi\u00f1eta del principio \u00a0ni \u00a0del salto temporal a septiembre de 1959 del \u00faltimo cap\u00edtulo.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Barrio-del-Carmelo.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1879\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Barrio-del-Carmelo.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"220\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>El Carmelo<\/strong><\/p>\n<p>Muchos novelistas han inventado un territorio m\u00edtico donde situar sus sagas (<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/William_Faulkner\">Faulkner<\/a>, <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Yoknapatawpha_County\">Yonakpatawpha<\/a>;\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Gabriel_Garc%C3%ADa_M%C3%A1rquez\">Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/a>, <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Macondo\">Macondo<\/a>; <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Juan_Carlos_Onetti\">Onetti<\/a>, <a href=\"http:\/\/cvc.cervantes.es\/literatura\/escritores\/onetti\/santa_maria\/\">Santa Mar\u00eda<\/a>, etc.), pero a Juan Mars\u00e9 no le ha hecho falta inventarlo. Como aclara en la entrevista citada, ha recordado los a\u00f1os de su infancia y adolescencia correteando por entre el Carmelo y el Guinard\u00f3 y ha ido situando all\u00ed algunas de sus historias m\u00e1s punzantes de los a\u00f1os 40 y 50 del siglo pasado.<\/p>\n<p>El barrio del Carmelo aparece descrito en <em>\u00daltimas tardes con Teresa<\/em> como un barrio pobre y digno, formado por un enjambre de barracas autoconstruidas a lo largo de los a\u00f1os, a medida que iban llegando nuevos inmigrantes. Un barrio de aluvi\u00f3n que acog\u00eda a todo el que llegaba (&#8220;El barrio est\u00e1 habitado por gentes de trato f\u00e1cil, una ensalada picante de varias regiones del pa\u00eds, especialmente del Sur&#8221;, p\u00e1g. 25), en el que, sin embargo, en medio de la pobreza, el hambre y las calles enfangadas, quedaban resquicios para los sue\u00f1os como un mecanismo necesario para no rendirse a la dureza del vivir: &#8220;En los grises a\u00f1os de la postguerra, cuando el est\u00f3mago vac\u00edo y el piojo verde exig\u00edan cada d\u00eda alg\u00fan sue\u00f1o que hiciera m\u00e1s soportable la realidad, el Monte Carmelo fue predilecto y fabuloso campo de aventuras de los desarrapados ni\u00f1os de los barrios de Casa Bar\u00f3, del Guinard\u00f3 y de La Salud&#8221; (p\u00e1g. 24). Sin embargo, aunque el Carmelo no diste mucho de San Gervasio (unos siete kil\u00f3metros), entre ambos barrios se levanta una impenetrable barrera econ\u00f3mica y social, muy perceptible para algunos. As\u00ed, &#8220;para la se\u00f1ora Serrat, el Monte Carmelo era algo as\u00ed como el Congo, un pa\u00eds remoto e infrahumano, con sus leyes propias, distintas&#8221; (p\u00e1g. 138): para ella, saber que Manolo vive en el Carmelo basta para suponer que es un &#8220;desvergonzado&#8221; y para pedirle a su hija que lo olvide.<\/p>\n<p><strong>Personajes<\/strong><\/p>\n<p>En <em>\u00daltimas tardes con Teresa<\/em> Mars\u00e9 presenta dos mundos contrapuestos: el mundo de la burgues\u00eda catalana, caracterizado como un mundo de pijos prejuiciosos, clasistas y relamidos, al que pertenecen Teresa, su familia y sus amigos (Luis Tr\u00edas, Mari Carmen Bori, etc.) y el mundo del Carmelo, al que pertenecen inmigrantes (identificados gen\u00e9ricamente como murcianos o, m\u00e1s despectivamente, como <em>xarnegos<\/em>) que viven precariamente como Manolo y otros seres marginales, muchos de los cuales viven al borde o inmersos en la delincuencia (el Cardenal, Hortensia, Bernardo, las hermanas S\u00edsters, etc.); por otro lado estar\u00edan Maruja y su familia, inmigrantes pero con trabajo estable al servicio de la burgues\u00eda, por lo que sirven de nexo entre ambos mundos (Manolo llega a conocer a Teresa gracias a Maruja).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Inmigrantes.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1880\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Inmigrantes.jpg\" alt=\"\" width=\"425\" height=\"313\" \/><\/a><\/p>\n<p>El personaje de Manolo, aunque puede recordar a algunos protagonistas de la novela picaresca por su descaro, su gusto por vestir con elegancia, su car\u00e1cter bronco y su facilidad para mentir, por sus or\u00edgenes humildes, por haber nacido en provincias y por su aspiraci\u00f3n a ascender socialmente en la gran ciudad est\u00e1 emparentado con Julien Sorel (el protagonista de<a href=\"http:\/\/www.retoricas.com\/2009\/06\/5-ejemplos-de-aliteracion.html\"><em> Rojo y negro<\/em><\/a>, de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Stendhal\">Stendhal<\/a>), con Eug\u00e8ne de Rastigna\u00e7 (personaje de<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Pap%C3%A1_Goriot\">\u00a0<em>Pap\u00e1 Goriot<\/em><\/a> y <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/La_piel_de_zapa\"><em>La piel de zapa<\/em><\/a>, novelas de\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Honor%C3%A9_de_Balzac\">Balzac<\/a>) e, incluso, seg\u00fan palabras del propio Mars\u00e9, con Jay Gatsby (de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/El_gran_Gatsby\"><em>El gran Gatsby<\/em><\/a>, de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/F._Scott_Fitzgerald\">Scott Figtzeral<\/a>)\u00a0como &#8220;tipo que se fabrica a s\u00ed mismo&#8221;).\u00a0Manolo puede ser violento (maltrata a Maruja, golpea brutalmente a Bernardo, entra en c\u00f3lera con facilidad&#8230;), machista, roba motos para vend\u00e9rselas al Cardenal, se juega a las cartas el dinero que no tiene, va dejando deudas a sus espaldas y m\u00e1s que buscar trabajo trata de dar el braguetazo, aunque, como se\u00f1ala Mars\u00e9, no sea el t\u00edpico braguetero, y, sin embargo, a pesar de estos defectos, hay en \u00e9l restos de inocencia, de decisi\u00f3n y de autenticidad capaz de, a partir de cierto momento, cautivar a Teresa, que llega a valorarlo por encima de sus amigos universitarios, m\u00e1s ricos, m\u00e1s cultos y&#8230; tan o m\u00e1s farsantes. Su capacidad para mentir sobre s\u00ed mismo llega a ser asombrosa: &#8220;Trabajo en los negocios de compraventa de mi hermano. Compraventa de coches&#8221; (p\u00e1g. 155). Su obsesi\u00f3n por Teresa no le impide admitir para s\u00ed que la suya es una historia sin futuro, condenada de antemano.\u00a0Manolo no se hace muchas ilusiones. En alg\u00fan momento, incluso, se plantea contarle la verdad a Teresa: &#8220;\u00bfY si le hablara?&#8230;&#8221;\u00a0(p\u00e1g. 262).<\/p>\n<p>Teresa, rubia de ojos azules, rasgos f\u00edsicos que tanto le atraen de ella a Manolo, que es moreno,\u00a0no es imagen de la bella cruel y despiadada, sino\u00a0una joven universitaria perteneciente a la burgues\u00eda catalana, arrastrada por los incipientes movimientos estudiantiles de la \u00e9poca y fascinada algo ingenuamente por Luis Tr\u00edas.\u00a0No ve contradicci\u00f3n ninguna entre leer a <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Simone_de_Beauvoir\">Simone de Beauvoir<\/a>, que predica la liberaci\u00f3n de la mujer, y, al mismo tiempo, entretenerse con la revista <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Elle\"><em>Elle <\/em><\/a>(&#8220;revista femenina de moda, belleza y cocina&#8221;), que es un escaparate de la mujer objeto, como tampoco entre considerarse de izquierdas y conducir con desparpajo un <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Renault_Caravelle\">Floride<\/a> blanco, s\u00edmbolo de lujo. Quiz\u00e1s para diluir esas contradicciones prefiere creer que Manolo es un obrero comprometido con la lucha antifranquista, aunque ante su padre sea capaz de negar que lo conoce como San Pedro a Jesucristo (&#8220;Apenas lo conozco, pap\u00e1&#8230;&#8221;, p\u00e1g. 185) o como el mismo Manolo hab\u00eda hecho previamente cuando ella fue a avisarle del accidente de Maruja (&#8220;Yo no tengo novia. No conozco a ninguna Maruja&#8221;). Incluso con sus vaivenes, Teresa, caracterizada como una joven idealista, capaz de tener amistades con gente que escandaliza a los de su clase, empieza a madurar cuando sufre un enorme desencanto ante la impotencia y la pedanter\u00eda de Luis Trias, en quien hab\u00eda confiado inicialmente. En el plano intelectual demuestra una honestidad muy superior a sus compa\u00f1eros de grupo cuando admite, muy significativamente, preferir a Balzac y al personaje de Rastignac por encima de otros novelistas de moda (p\u00e1g. 239).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/\u00daltimas-tardes-con-Teresa-la-pel\u00edcula.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1950\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/\u00daltimas-tardes-con-Teresa-la-pel\u00edcula.jpg\" alt=\"\" width=\"334\" height=\"151\" \/><\/a><\/p>\n<p>Maruja, ingenua, confiada y sumisa, cree en Teresa como en una amiga fiel a pesar de la diferencia social y cultural y, aunque Manolo la maltratara, quiere creer en \u00e9l como alguien que puede rectificar y enderezar su vida. Tampoco ella est\u00e1 idealizada ni se libra de incurrir en mentiras cuando Manolo le pregunta si veranea en la torre de sus padres o cuando no desmiente a Teresa que le pregunta por las reuniones clandestinas del supuesto comunista. En todo caso, su funci\u00f3n en la novela es clara: es quien presenta a los dos personajes principales y quien alienta, sin advertirlo, el inter\u00e9s de Teresa por Manolo.<\/p>\n<p>El Cardenal es hombre experimentado, mani\u00e1tico \u00a0y turbio que, adem\u00e1s de los negocios de compraventa de motos robadas, parece ocultar muchos secretos, de ah\u00ed la atracci\u00f3n que parece inspirar en Manolo y en otros j\u00f3venes del barrio. Aunque hab\u00eda ejercido un cierto poder sobre Manolo, a partir de cierto momento, viendo que este se le escapa y no se somete a sus deseos, empieza a adoptar un papel elusivo que ser\u00e1 determinante para que Hortensia, una versi\u00f3n p\u00e1lida y desva\u00edda de Teresa, trate de tejer una red de dependencias y deudas con la que atrapar\u00a0sentimentalmente\u00a0a Manolo, pero como no lo consigue no duda en delatarlo a la polic\u00eda.<\/p>\n<p>Otro personaje que cumple un cierto papel decisivo, aunque involuntariamente, en la decantaci\u00f3n de Teresa por Manolo es Luis Tr\u00edas (gracias al desenga\u00f1o er\u00f3tico que sufre con \u00e9l, Teresa empieza a desear a Manolo) en quien el narrador se ceba con sarcasmo present\u00e1ndolo como impotente y como un ser superficial, izquierdista de pacotilla, incapaz de superar su clasismo ni la repugnancia te\u00f1ida de celos que le despierta Manolo. En el \u00faltimo cap\u00edtulo, ya convertido en un alcoh\u00f3lico sin remedio, cuando le cuenta a Manolo que Teresa se hab\u00eda re\u00eddo de \u00e9l, parece disfrutar mal\u00e9volamente y vengarse de los antiguos golpes recibidos de alguien a quien considera inferior.<\/p>\n<p>Bernardo, ocioso, d\u00e9bil y manipulable, \u00a0es un personaje caracter\u00edstico del entorno semidelictivo en que se mueve Manolo, con quien tiene una relaci\u00f3n de dependencia hasta el momento en que se casa con Rosa y pasa a depender de ella; luego, abrumado por la vida matrimonial, se va degradando por el alcoholismo (curiosamente, igual que Luis, que pertenece a una clase social tan distinta) hasta convertirse en una sombra de s\u00ed mismo. Manolo utiliza su nombre para hacerle creer a Teresa falsamente que tiene amigos muy comprometidos pol\u00edticamente, lo que resulta una cruel iron\u00eda muy alejada de la realidad.<\/p>\n<p>En fin, para Mars\u00e9 los personajes no pueden ser de una manera simplista moralmente buenos o malos por el hecho de pertenecer a un determinado grupo social. Es cierto que los personajes del mundo burgu\u00e9s est\u00e1n presentados negativamente y, algunos, como moralmente desagradables, pero, en contrapartida, tampoco los personajes de clase baja como Manolo resultan ejemplares. Cada personaje tiene su matiz. Mars\u00e9 sabe muy bien que si un novelista busca la verosimilitud no puede construir personajes maniqueos ni tampoco planos, id\u00e9nticos a s\u00ed mismos de principio a fin. Tanto Manolo, como Teresa, como el mismo Luis pasan por diferentes fases, son personajes vivos que van cambiando a medida que van experimentando fracasos.<\/p>\n<p><strong>Humor<\/strong><\/p>\n<p>El humor que impregna las p\u00e1ginas de la novela \u00a0se manifiesta bajo diferentes mecanismos: el tono ir\u00f3nico del narrador, los juegos <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Parodia\">par\u00f3dicos<\/a>, los errores ling\u00fc\u00edsticos, las situaciones contradictorias, etc. Se trata de un tipo de humor que busca desenmascarar a los personajes (la mayor\u00eda, farsantes), desmitificar las modas intelectuales y, a veces, incidir en la cr\u00edtica social. Sus manifestaciones son variadas, por ejemplo, a trav\u00e9s de las descripciones de los padres de Teresa, cargadas de sentido pol\u00edtico. De Oriol Serrat se destaca con iron\u00eda su bigotito franquista (&#8220;han querido eternizar su juvenil adhesi\u00f3n a la victoria con el fino, coqueto, bien cuidado y curiosamente recortado bigote ib\u00e9rico&#8221;) y de Marta Serrat, su pierna, &#8220;s\u00edmbolo de un sentido pr\u00e1ctico y de una s\u00f3lida virtud monserratina&#8221;.<\/p>\n<p>Otras manifestaciones humor\u00edsticas m\u00e1s evidentes son las derivadas de la falsa presunci\u00f3n de que Pijoaparte es un hombre comprometido pol\u00edticamente; por ejemplo, algunos momentos relacionados con el panfleto que Pijoaparte se compromete a imprimir sin tener noci\u00f3n de c\u00f3mo hacerlo (el episodio termina de manera pijoapartesca en la terraza de un edificio de Pueblo Seco, adonde llega Manolo con la intenci\u00f3n de ir por lana y solo consigue salir trasquilado) o cuando\u00a0Teresa le habla a Manolo de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Bertolt_Brecht\">Bertolt Brecht<\/a>\u00a0como si lo m\u00e1s natural del mundo fuese que un personaje apenas escolarizado como Manolo tuviese que estar muy ducho en el teatro de Brecht.<\/p>\n<p>No falta \u00a0el humor basado en los usos o registros ling\u00fc\u00edsticos. En la primera escena, el mismo Manolo, consciente a su manera del significado de los registros ling\u00fc\u00edsticos, para impresionar a Maruja porque todav\u00eda no sabe que ella es una criada, utiliza varias veces la palabra &#8220;realmente&#8221; (cree que es palabra m\u00e1s propia de gente rica), y su manera de darse importancia \u00a0con esa palabra lo vuelve rid\u00edculo. Otras situaciones de la novela se vuelven humor\u00edsticas como consecuencia de equ\u00edvocos basados en el desconocimiento de ciertas palabras. Cuando Manolo oye a hablar a los estudiantes de una m\u00e1quina para imprimir panfletos entiende &#8220;lipotimia&#8221;, y no linotipia, que es una palabra que no conoce. Y cuando Teresa le habla de los <em>pec\u00e9s<\/em>\u00a0(palabra del argot pol\u00edtico de la \u00e9poca para referirse a los miembros del Partido Comunista, PC), Manolo cree que se est\u00e1 refiriendo a peces de colores (p\u00e1g. 158).<\/p>\n<p>Abundan los juegos de intenci\u00f3n par\u00f3dica con nombres h\u00edbridos: con el nombre de Maruja (en diminutivo, como en la actriz <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Marujita_D%C3%ADaz\">Marujita D\u00edaz<\/a>, famosa en la \u00e9poca) y el apellido de Simone de Beauvoir se forma el h\u00edbrido Marujita de Beauvoir (un notable contrasentido que amalgama el nombre de una mujer sumisa y el de una feminista de pro), &#8220;compa\u00f1era envidiable de Manolo Sartre o Jean Paul Pijoaparte&#8221; (p\u00e1g. 127), formado por mezclar el nombre de Manolo con el de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Jean-Paul_Sartre\">Jean Paul Sartre<\/a>, fil\u00f3sofo y compa\u00f1ero sentimental de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Simone_de_Beauvoir\">Simone de Beauvoir<\/a>. De hecho, el nombre de Simone de Beauvoir llega a producir en otro momento el h\u00edbrido Teresa de Beauvoir. Otra broma onom\u00e1stica consiste en llamar\u00a0Maria&#8217;s Julian Jazz, a un grupo de jazz (broma a cuenta del fil\u00f3sofo <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Juli%C3%A1n_Mar%C3%ADas\">Juli\u00e1n Mar\u00edas<\/a>). En todos estos casos queda claro que el narrador no se toma muy en serio, por diferentes razones, ni a Jean Paul Sartre, ni a Simone Beauvoir ni a Juli\u00e1n Mar\u00edas, y los considera poco m\u00e1s o menos que charlatanes.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Jean-Paul-Sartre-y-Simon-de-Beauvoir.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1956\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Jean-Paul-Sartre-y-Simon-de-Beauvoir.jpg\" alt=\"\" width=\"261\" height=\"193\" \/><\/a><\/p>\n<p>Tampoco faltan las alusiones que parodian referencias de contenido religioso: &#8220;Teresa ve\u00eda, tocaba y luego cre\u00eda&#8221; (p\u00e1g. 279), alusi\u00f3n al episodio en que\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Tom%C3%A1s_el_Ap%C3%B3stol\">Santo Tom\u00e1s <\/a>necesit\u00f3 tocar a Jesucristo para aceptar que hab\u00eda resucitado. O cuando Manolo reza &#8220;una oscura oraci\u00f3n&#8221;: &#8220;\u00a1Tere m\u00eda, rosa de abril, princesa de los murcianos, gu\u00edame hasta la catalana parentela&#8221; (p\u00e1g. 319), en que se alude par\u00f3dicamente al <a href=\"https:\/\/ca.wikipedia.org\/wiki\/Virolai\">Virolai<\/a>, o el nombre, menos irreverente, pero algo gamberro del grupo musical que act\u00faa en el baile popular, el Tr\u00edo Moreneta Boys.\u00a0Sin que falten bromas a costa de la literatura reaccionaria: la obra\u00a0<em>Eugenio o la proclamaci\u00f3n de la primavera<\/em>, de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Rafael_Garc%C3%ADa_Serrano\">Rafael Garc\u00eda Serrano<\/a>, autor franquista, se convierte aqu\u00ed en <em>Manolo o la proclamaci\u00f3n er\u00f3tico-social de la primavera<\/em> (p\u00e1g. 319).<\/p>\n<p>Pero, en fin, si el sentido del humor empieza por uno mismo, Mars\u00e9 demuestra en esta novela que sabe re\u00edrse de s\u00ed mismo, y as\u00ed llama Mars\u00e9 al pellizc\u00f3n (p\u00e1g. 252) que va por las salas de baile pellizcando el trasero de las mujeres y desapareciendo r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p><strong>Algunas referencias hist\u00f3ricas y culturales<\/strong><\/p>\n<p>El principal acontecimiento hist\u00f3rico al que se alude en varias ocasiones en la novela y que tiene un valor central para entender la decantaci\u00f3n ideol\u00f3gica de Luis, de Teresa y de otros estudiantes de su entorno es la protesta estudiantil de 1957, los llamados <a href=\"https:\/\/ca.wikipedia.org\/wiki\/Fets_del_Paranimf\">&#8220;sucesos del Paraninfo&#8221;<\/a> de la Universidad de Barcelona, ocurridos el 18 y el 19 de febrero de 1957, cuando se arrojaron a la calle retratos de Franco y de Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera (el Gobierno replic\u00f3 cerrando temporalmente la universidad). Esos disturbios hab\u00edan tenido dos precedentes a los que se alude tambi\u00e9n en la novela: los llamados <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Sucesos_de_1956\">sucesos de 1956<\/a> ocurridos en Madrid (&#8220;<em>En febrero de 1956, despu\u00e9s de la suspensi\u00f3n de un Congreso de Estudiantes en Madrid, los \u00e1nimos estaban excitados, hubo un choque, son\u00f3 un disparo, y un joven cay\u00f3 al suelo gravemente herido<\/em>. Luis Tr\u00edas, que por esas fechas estaba en Madrid [&#8230;] fue detenido y sufri\u00f3 seis meses de c\u00e1rcel&#8221;, p\u00e1g. 230), y las protestas de los estudiantes de Barcelona en octubre de 1956 contra la dictadura de Franco, en las cuales desempe\u00f1a un cierto protagonismo Luis Tr\u00edas, ya cargado con la aureola de preso franquista.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Universitat-de-Barcelona.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-1939\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Universitat-de-Barcelona.jpg\" alt=\"\" width=\"449\" height=\"250\" \/><\/a><\/p>\n<p>Algunas referencias culturales tienen que ver con obras y autores prohibidos por la censura franquista y le\u00eddos por los j\u00f3venes izquierdistas en traducciones o en ediciones latinoamericanas que llegaban a Espa\u00f1a clandestinamente, como la poes\u00eda de\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Naz%C4%B1m_Hikmet\">Nazim Hikmet<\/a>\u00a0o los ensayos de Simone de Beauvoir (<em>El pensamiento pol\u00edtico de la derecha<\/em>). El mismo sentido de identificaci\u00f3n con el pensamiento de izquierdas tiene la referencia a los discos de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Atahualpa_Yupanqui\">Atahualpa Yupanqui<\/a>, cantante argentino, o a pel\u00edculas prohibidas por la censura como <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/El_acorazado_Potemkin\"><em>El acorazado Potenkim<\/em><\/a>, uno de los cl\u00e1sicos del cine ruso revolucionario. Pero si estas son las referencias culturales que interesan a los universitarios\u00a0antifranquistas\u00a0de la \u00e9poca, a Manolo le va m\u00e1s otro tipo de cosas, por ejemplo, la actriz <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Jean_Simmons\">Jean Simmons<\/a>, su mito er\u00f3tico, en pel\u00edculas como<em> La isla perdida <\/em>(Manolo la evoca obsesivamente en la playa de Castelldefels mientras imagina un h\u00edbrido entre Teresa y la actriz, una imaginaria Teresa Simmons). De hecho, una pel\u00edcula que ven juntos, <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/%C2%A1Viva_Zapata!\"><em>\u00a1Viva Zapata!<\/em><\/a>, protagonizada por Marlon Brando, sirve de punto de extra\u00f1a confluencia de sus gustos cinematogr\u00e1ficos: Teresa, tan voluntariosa como ilusa, trata de ver en Zapata un posible precedente de un Pijoaparte revolucionario mientras que Manolo se fija en Marlon Brando como un seductor de quien aprender (&#8220;aprende, chaval&#8221;, se dice).<\/p>\n<p>Otras ecos culturales se utilizan como elementos de cariturizaci\u00f3n de\u00a0los universitarios de la \u00e9poca.\u00a0Por ejemplo, en la conversaci\u00f3n de los estudiantes en un bar del Barrio Chino (llamado pomposamente\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Saint-Germain-des-Pr%C3%A9s_(Par%C3%ADs)\">Saint-Germain-des.Pr\u00e9s<\/a>) se alude a la <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Joseph_McCarthy\"><em>caza de brujas del senador McCarthy<\/em><\/a>, pero como de esa conversaci\u00f3n s\u00f3lo nos llegan algunos fragmentos que consigue atrapar Manolo, sin entenderlos muy bien, McCarthy aparece mencionado como Marcaci y <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Ethel_y_Julius_Rosenberg\">Ethel Greenglass Rosenberg<\/a>, v\u00edctima del mccartismo igual que su marido, aparece calificada por error (atribuible al estudiante que lo dice o a Manolo que cree escucharlo) como &#8220;un hijoputa llamado Greenglass&#8221;. En ese mismo contexto par\u00f3dico, se alude a Balzac y a otros grandes novelistas del siglo XIX, de forma burda propia de ignorantes sabihondos: &#8220;En general, puede decirse que el novelista del siglo XIX fue poco inteligente&#8221; (idiotez a la que Teresa, con m\u00e1s sensatez e inteligencia que sus amigos, responde que ella prefiere Balzac a <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Armando_L%C3%B3pez_Salinas\">L\u00f3pez Salinas<\/a>, novelista que, seg\u00fan parece, prefer\u00edan sus contertulios por simple devoci\u00f3n a la moda).<\/p>\n<p>Todas estas alusiones ayudan a conocer mejor la \u00e9poca y el pensamiento de los j\u00f3venes universitarios de entonces, aunque, de hecho, alguna otra tenga un disculpable car\u00e1cter anacr\u00f3nico: el <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Frente_de_Liberaci%C3%B3n_Popular\">Felipe<\/a>, movimiento de izquierdas, que se cita en la p\u00e1g. 115, no hab\u00eda sido fundado todav\u00eda; lo ser\u00eda algo despu\u00e9s, en 1958,\u00a0y el <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Renault_Caravelle\">Renault Floride<\/a>, coche de lujo, no se fabricar\u00eda hasta 1958. Pero, obviamente, no se puede leer una novela como si fuera un libro de historia, el hecho de que aparezca aqu\u00ed o all\u00e1 un peque\u00f1o anacronismo no representa ning\u00fan dem\u00e9rito literario. En cambio, la portada de la revista <em>Elle<\/em> en la que Teresa apoya su rodilla (p\u00e1g. 319) s\u00ed que se corresponde a la de aquel tiempo, como puede comprobarse en la siguiente ilustraci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Elle-magazine.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-1881\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Elle-magazine.jpg\" alt=\"\" width=\"287\" height=\"287\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p>En uno de los poemas de <em>Moralidades<\/em> (1966), &#8220;Barcelona ja no \u00e9s bona, o mi paseo solitario en primavera&#8221;, el poeta <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Jaime_Gil_de_Biedma\">Jaime Gil de Biedma<\/a>, amigo y, por aquella \u00e9poca, mentor literario de Mars\u00e9, recoge su experiencia de un paseo por <a href=\"https:\/\/ca.wikipedia.org\/wiki\/Montju%C3%AFc_(Barcelona)\">Montju\u00efc<\/a> y expresa un deseo:<\/p>\n<p>[&#8230;] \u00a0S\u00f3lo monta\u00f1a arriba, cerca ya del castillo,<br \/>\nde sus fosos quemados por los fusilamientos,<br \/>\ndan se\u00f1ales de vida los murcianos.<br \/>\nY yo subo despacio por las escalinatas<br \/>\nsinti\u00e9ndome observado, tropezando en las piedras<br \/>\nen donde las higueras agarran sus ra\u00edces,<br \/>\nmientras oigo a estos chavas nacidos en el Sur<br \/>\nhablarse en catal\u00e1n, y pienso, a un mismo \u00a0tiempo,<br \/>\nen mi pasado y en su porvenir.<\/p>\n<p>Sean ellos sin m\u00e1s preparaci\u00f3n<br \/>\nque su instinto de vida<br \/>\nm\u00e1s fuertes al final que el patr\u00f3n que les paga<br \/>\ny que el salta-taulells que les desprecia:<br \/>\nque la \u00a0ciudad les pertenezca un d\u00eda. [&#8230;]<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Jaime-Gil-de-Biedma.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1954\" src=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Jaime-Gil-de-Biedma.jpg\" alt=\"\" width=\"262\" height=\"192\" \/><\/a><\/p>\n<p><em>Que la ciudad les pertenezca un d\u00eda<\/em>&#8230; Ese mismo deseo de integraci\u00f3n y de mestizaje de los inmigrantes con la poblaci\u00f3n aut\u00f3ctona lo defend\u00eda Mars\u00e9 y lo encarna Pijoaparte. Sin embargo, Pijoaparte fracasa porque las uvas que \u00e9l quiere comer, como las de la f\u00e1bula cl\u00e1sica, estaban demasiado verdes, y no poder comer las uvas lo convierte en un perdedor&#8230; aunque ya fuera desde el principio un so\u00f1ador que dudaba y que no acababa de creer del todo en su sue\u00f1o de casarse con Teresa.<\/p>\n<p>El cortejo de Manolo a Teresa, dos personajes opuestos en tantos aspectos, sobre todo en su condici\u00f3n social, sigue una f\u00f3rmula cl\u00e1sica que, a veces, rige en las historias de amor: la ley de atracci\u00f3n de los contrarios. Aunque Mars\u00e9 prefiere hablar de la nostalgia del arrabal, los franceses tienen una expresi\u00f3n, <em>la nostalgie\u00a0de la boue<\/em> (la nostalgia del barro), que podr\u00eda alegarse igualmente para explicar el encaprichamiento de Teresa por Manolo. Se define esa nostalgia como el gusto por lo m\u00e1s bajo y primitivo, por aquello que la clase media detesta y que la burgues\u00eda biempensante trata de prohibir a sus v\u00e1stagos. Teresa, por impulso rebelde, tiene la tentaci\u00f3n de diferenciarse, de acercarse a lo prohibido, pero su impulso se revela poco consolidado, pues luego, cuando encarcelan a Manolo, no le alcanza el coraje suficiente para defender sus sentimientos, renuncia y vuelve al redil familiar.<\/p>\n<p>Que el matrimonio entre Teresa y Manolo no tendr\u00e1 lugar se sabe antes de leer el libro: se anuncia en el t\u00edtulo (si son las<em> \u00faltimas<\/em> tardes con Teresa, esto significa que la historia se acaba, que no contin\u00faa) y se anuncia en el ep\u00edgrafe, como se dijo m\u00e1s arriba. Pero tambi\u00e9n lo se\u00f1ala el narrador en una imagen hermos\u00edsima en la primera p\u00e1gina de la novela: &#8220;Hay en el caminar de la pareja el ritual solemne de las ceremonias nupciales, esa lentitud ideal que nos es dado gozar en sue\u00f1os&#8221; (p\u00e1g. 11). En esa escena, que anticipa el final, el narrador est\u00e1 avisando indirectamente de que Teresa y Manolo no llegar\u00e1n a casarse, pues caminan con la lentitud con que se camina en los sue\u00f1os, no en la realidad. Sin embargo, del fracaso algo se aprende, y el lector tiene la sensaci\u00f3n de que as\u00ed pasar\u00e1 con estos dos personajes; Teresa, por ejemplo, parece que, al final, despu\u00e9s de haberse decepcionado de sus compa\u00f1eros universitarios y de haber superado su &#8220;nostalgia del arrabal&#8221; se ha buscado nuevas amistades (su primo de Madrid&#8230;) muy alejadas del Carmelo y de ciertas veleidades intelectuales. En cuanto a Manolo, se dir\u00eda que su humor se ha vuelto m\u00e1s amargo (cuando Luis le pregunta al final qu\u00e9 tal le ha ido, le responde que no le ha ido mal, que <em>ha estado de viaje<\/em>), pero no ha perdido la dignidad ni la entereza, y la maliciosa confirmaci\u00f3n por parte de Luis de lo que Manolo ya intu\u00eda, que Teresa lo hab\u00eda olvidado, &#8220;no pod\u00eda afectarle para nada, porque siempre [&#8230;] la hab\u00eda llevado escrita en sus ojos sard\u00f3nicos de una manera cruel e irrevocable&#8221; (p\u00e1g. 330). Es decir, Luis sabe perfectamente que Manolo puede decir mil embustes, pero, al contrario que \u00e9l y otros progresistas de pacotilla (o que la misma Teresa, que tiene mejor voluntad) no se enga\u00f1a a s\u00ed mismo. Y es ese, precisamente, uno de los temas de la novela, la diferencia entre el enga\u00f1o y el autoenga\u00f1o. Todos mienten, pero hay muchas formas de mentir y de mentirse. Hortensia traiciona al Cardenal cuando le da dinero a Manolo y despu\u00e9s traiciona a Manolo cuando lo denuncia por despecho. Incluso Maruja, que tiene menos pretensiones que otros, no duda en mentir por omisi\u00f3n cuando Manolo, crey\u00e9ndola rica, empieza a cortejarla, y no le saca de su error hasta que no tiene m\u00e1s remedio. Las mentiras de Teresa, de Luis y de otros personajes de su entorno son de la categor\u00eda de autoenga\u00f1os; todos, por esnobismo o moda, se fingen m\u00e1s progresistas de lo que en realidad son. Manolo en principio no pretende hacer creer a Teresa que \u00e9l es un obrero comprometido, pero viendo que ella le atribuye un oficio y un compromiso pol\u00edtico que no tiene, \u00e9l se deja querer y acepta el juego por conveniencia. Esto no significa que se salve de la quema general. Bastar\u00eda, si no fuera suficiente con lo dicho en su contra, recordar que su menosprecio de los sentimientos de Hortensia le cuesta la c\u00e1rcel, pero, sobre todo, que su cobard\u00eda al huir de la habitaci\u00f3n en que deja a Maruja inconsciente no puede ser redimida cuando en la cl\u00ednica recrimina a Teresa de manera farisaica que no hubiesen llevado a Maruja antes al m\u00e9dico. \u00a0De todas maneras, si Manolo y Teresa no quedan bien parados en la novela, tampoco los retratos de la familia Serrat, tan estirada y clasista, y el del grupo de universitarios (especialmente, el l\u00edder estudiantil, Luis) resultan complacientes. Mars\u00e9 no parece hacerse ilusiones ni casarse con nadie.\u00a0Se entiende, pues, que cuando escribi\u00f3 esta novela no pretendiera gustar a todos los lectores; sab\u00eda que algunos se incomodar\u00edan con \u00e9l. No le importaba; \u00e9l es un esp\u00edritu libre que no pretende gustar a los dem\u00e1s sino ser fiel a su manera de ver el mundo y de entender la literatura. Quer\u00eda mostrar su visi\u00f3n de la Barcelona de los a\u00f1os 50 (y al que le pique, que se arrasque, parece decir), el tejido de mentiras, de autoenga\u00f1os y de desigualdades sociales sobre el que se erig\u00eda la convivencia en la ciudad en aquellos a\u00f1os. Resulta admirable, por ejemplo, que Mars\u00e9, hombre de izquierdas, no se pliegue a la visi\u00f3n esperanzada, benevolente, algo c\u00e1ndida y optimista del movimiento estudiantil que sol\u00eda tenerse desde la izquierda oficial y deje a su narrador calificar el movimiento estudiantil de la \u00e9poca con una expresi\u00f3n rotunda: &#8220;se\u00f1oritos de mierda&#8221;,<\/p>\n<p>La autenticidad del narrador a la hora de hablar sin tapujos de lo que no le gusta es uno de los aspectos m\u00e1s reconfortantes de la obra, pero ni mucho menos el \u00fanico valor destacable. Es admirable, por ejemplo, su penetraci\u00f3n a la hora de plasmar la psicolog\u00eda y las reacciones de sus personajes a trav\u00e9s de gestos o de movimientos corporales. Esta cualidad la comparte Manolo, quien intuye, en su primer encuentro nocturno en la Villa, que Maruja se le entregar\u00e1 pese a estar amenazando con gritar, cuando observa, &#8220;a pesar de la oscuridad, el gesto que hizo de llevarse los dedos a la nuca para atusar sus cabellos&#8221; (p\u00e1g. 43).<\/p>\n<p>Este tipo de observaciones, tan frecuentes en la novela, sirve para valorar la obra m\u00e1s que por la cr\u00edtica social que contiene por la verdad humana que muestra. En este sentido, valdr\u00eda la pena destacar la primera escena en la cl\u00ednica entre Teresa y Manolo, a la que ya hemos aludido, cuando \u00e9l se debate entre sentimientos y sensaciones muy complejas y contradictorias. hasta el punto de que al sentir la mano de Teresa en su hombro, &#8220;y ante el temor de que la ternura o la compasi\u00f3n acabaran por jugarle una mala pasada, concentr\u00f3 su impulso vital, reprimido durante tres d\u00edas a causa del miedo y de los remordimientos, en un arrebato de indignaci\u00f3n&#8221; (p\u00e1g. 146). La escena, de extraordinaria tensi\u00f3n, se queda grabada largamente en la memoria.<\/p>\n<p>De \u00a0hecho, esa escena tan intensa sirve, como otras, para darle la raz\u00f3n a Mars\u00e9, quien, en una nota a la 7\u00aa edici\u00f3n, en febrero de 1975, destacaba algunas im\u00e1genes de la novela que le segu\u00edan produciendo placer est\u00e9tico &#8220;como la de Teresa en su jard\u00edn de San Gervasio, avanzando hacia Manolo con el pa\u00f1uelo rojo asomando por el bolsillo de su gabardina blanca y con una temblorosa disposici\u00f3n musical en las piernas. Y al Cardenal sentado en su sill\u00f3n de mimbres color naranja, con su ra\u00eddo bat\u00edn y su bast\u00f3n, decoroso y pulcro, espiando la vida ef\u00edmera de un m\u00fasculo dorsal del murciano&#8230;&#8221;. Si no bastara con esas im\u00e1genes para subrayar la plasticidad de los detalles utilizados para impresionar la sensibilidad del lector, se podr\u00eda recordar el pen\u00faltimo cap\u00edtulo de la novela en que Manolo, &#8220;apretando entre sus muslos las ardientes caderas del dep\u00f3sito de gasolina&#8221; de una Ducati, cabalga \u00e9picamente en medio de la noche hacia la Costa Brava hasta el momento en que la polic\u00eda, con una escueta palabra (&#8220;Documentaci\u00f3n&#8221;), frena sin contemplaciones el vuelo del albatros de su ambici\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>En definitiva, la novela cumpli\u00f3 ya 50 a\u00f1os y aguanta bien el paso del tiempo. M\u00e1s que por las vicisitudes del argumento, que tiene tintes melodram\u00e1ticos (aunque, todo lo contrario que aqu\u00ed, en los folletines el gal\u00e1n pobre que seduce a la muchacha rica acaba sali\u00e9ndose con la suya por su hero\u00edsmo, su emprendedur\u00eda o sus habilidades como arribista), la novela debe valorarse por sus cualidades literarias. Es verdad que algunas alusiones de \u00e9poca pueden parecer excesivas (por ejemplo, las digresiones sobre el movimiento estudiantil) o que algunas reacciones de Manolo pueden resultar insoportables y pol\u00edticamente incorrectas para un lector contempor\u00e1neo (aunque el lector, obviamente, no tiene que compartirlas), pero los m\u00e9ritos de la novela (la honestidad del narrador, su humor irresistible, la plasticidad de algunas im\u00e1genes, la complejidad con que est\u00e1n analizadas algunas emociones, etc.) compensan ampliamente sus posibles defectos. A estas alturas, Juan Mars\u00e9 lleva casi 60 a\u00f1os en el oficio y goza de buena salud literaria. \u00a1Que dure!<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">F. Gallardo<\/p>\n<p>[Todas las citas de la novela corresponden a la 25\u00aa edici\u00f3n de Seix Barral, Barcelona, febrero de 1996.]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El t\u00edtulo Independientemente de que luego, tras la lectura, sus novelas gusten m\u00e1s o menos, muchos de los t\u00edtulos de Juan Mars\u00e9 (Barcelona, 1933) son tan golosos que al o\u00edrlos se abre el apetito lector:\u00a0Encerrados en un solo juguete,\u00a0\u00daltimas tardes &hellip; <a href=\"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/?p=1800\">Continua llegint <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[27,240],"tags":[241,242],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1800"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1800"}],"version-history":[{"count":121,"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1800\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2615,"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1800\/revisions\/2615"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1800"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1800"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1800"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}