{"id":1616,"date":"2015-11-08T20:06:12","date_gmt":"2015-11-08T18:06:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/?p=1616"},"modified":"2020-05-06T11:59:54","modified_gmt":"2020-05-06T09:59:54","slug":"en-el-centenario-de-la-transformacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/?p=1616","title":{"rendered":"En el centenario de La transformaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p align=\"JUSTIFY\"><b>El centenario<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Se cumplen en este mes de noviembre cien a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de <i>La transformaci\u00f3n<\/i>, novela corta de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Franz_Kafka\">Franz Kafka<\/a> m\u00e1s conocida como <i>La metamorfosis. <\/i>Para recordar la que muchos consideran la mejor novela corta del siglo XX, para rendir el debido homenaje a su autor y para animar a que la leyeran los alumnos de nuestro instituto que no la conocieran, se propuso como lectura para la sesi\u00f3n del club de lectores del 28 del pasado octubre, y eso nos da pie ahora para invitar a quienes visiten este blog para que la comenten aqu\u00ed.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"http:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Franz-Kafka.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1617\" src=\"http:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Franz-Kafka.jpg\" alt=\"Franz Kafka\" width=\"1000\" height=\"679\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>El contexto<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El oto\u00f1o de 1912 fue especialmente fruct\u00edfero para Franz Kafka (ten\u00eda entonces 29 a\u00f1os, publicar\u00eda a mediados de noviembre su primer libro de relatos, <em>Contemplaci\u00f3n<\/em>, y por sus estudios de Derecho se desempe\u00f1aba, sin demasiado inter\u00e9s, como consultor en la Compa\u00f1\u00eda de Seguros de Accidentes de Trabajo del reino de Bohemia). En casa de su mejor amigo, Max Brod, hab\u00eda conocido poco antes, el 13 de agosto, a Felice Bauer, con quien se comprometer\u00eda, romper\u00eda relaciones, volver\u00eda a comprometerse y acabar\u00eda rompiendo definitivamente el 27 de diciembre de 1917 despu\u00e9s de haberle enviado durante esos cinco a\u00f1os centenares de cartas que ocupan 792 p\u00e1ginas en la edici\u00f3n espa\u00f1ola (las cartas de ella no se han conservado) y que constituyen probablemente el mayor documento epistolar de todos los tiempos. Conocer a esta mujer berlinesa fue un reactivo para Kafka, un caso fulgurante de<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Azar_objetivo\"> azar objetivo<\/a><i>. <\/i>Empez\u00f3 a escribirse con ella el 20 de septiembre de 1912 (le escribe en tres meses m\u00e1s de sesenta cartas, algunas de ellas de m\u00e1s de diez p\u00e1ginas) y, casi inmediatamente, en la noche que va del 22 al 23 de septiembre, escribe de un tir\u00f3n, durante ocho horas seguidas, <em>La condena<\/em>, uno de sus relatos magistrales. Por esos d\u00edas contin\u00faa escribiendo <i>El desaparecido<\/i> \u2014novela que dejar\u00eda inacabada\u2014, interrumpe temporalmente su diario el 25 de septiembre (lo reanudar\u00eda el 11 de febrero de 1913; de hecho las cartas a Felice Bauer cumpl\u00edan para \u00e9l una funci\u00f3n similar a la del diario), y escribe\u00a0<i>La transformaci\u00f3n<\/i>\u00a0en tres semanas, desde el domingo 17 de noviembre al 6 de diciembre<i>.<\/i><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"http:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Franz-Kafka-y-Felice-Bauer.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1624\" src=\"http:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Franz-Kafka-y-Felice-Bauer.jpg\" alt=\"Franz Kafka y Felice Bauer\" width=\"185\" height=\"272\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La ma\u00f1ana de ese domingo Franz Kafka se hab\u00eda quedado en la cama algo inquieto e impaciente.\u00a0Varias veces hab\u00eda preguntado si no hab\u00eda llegado todav\u00eda la carta que esperaba. Seg\u00fan recordar\u00eda despu\u00e9s, <em>se sent\u00eda<\/em> <em>afligido y asediado desde lo m\u00e1s hondo de s\u00ed mismo por un cuento que acababa de venirle a la mente<\/em>. Por fin, hacia las once, Ottla, su hermana favorita, le entreg\u00f3 la carta que acababa de llegar de Felice Bauer y su estado de \u00e1nimo cambi\u00f3 inmediatamente. Esa misma noche empezar\u00eda a escribir <em>La transformaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><strong>La obra<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><em>Cuando una ma\u00f1ana, Gregor Samsa se despert\u00f3 de unos sue\u00f1os agitados, se encontr\u00f3 convertido en un monstruoso bicho. Yac\u00eda sobre su espalda, dura como un caparaz\u00f3n, y al levantar un poco la cabeza vio su vientre abombado, pardo, segmentado por induraciones en forma de arco, sobre cuya prominencia el cubrecama, a punto ya de deslizarse del todo, apenas si pod\u00eda sostenerse. Sus numerosas patas, de una deplorable delgadez en comparaci\u00f3n con las dimensiones habituales de Gregor, temblaban indecisas ante sus ojos.<\/em><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El drama de Gregor Samsa, viajante de comercio que vive con sus padres y su hermana Grete, pasa a lo largo de seis meses por los tres momentos cl\u00e1sicos, nacimiento, cenit y ocaso. Nace <em>convertido en un monstruoso bicho<\/em> esa ma\u00f1ana nublada de oto\u00f1o en que &#8220;se o\u00eda el tamborileo de las gotas de lluvia contra la plancha met\u00e1lica del alf\u00e9izar&#8221;, alcanza su apogeo algunas semanas m\u00e1s tarde (&#8220;le gustaba quedarse arriba, colgado del techo; era algo totalmente distinto a yacer en el piso, se respiraba con mayor libertad, un leve balanceo le recorr\u00eda a uno el cuerpo, y en el casi feliz aturdimiento que embargaba a Gregor all\u00e1 arriba, pod\u00eda ocurrir que, para su propia sorpresa, se desprendiese y fuese a estrellarse contra el suelo&#8221;) y acaba algunos meses despu\u00e9s, en primavera (&#8220;Pens\u00f3 en su familia con emoci\u00f3n y cari\u00f1o. Su convicci\u00f3n de que deb\u00eda desaparecer era, si cabe, m\u00e1s firme a\u00fan que la de su hermana. En ese estado de meditaci\u00f3n vac\u00eda y pac\u00edfica permaneci\u00f3 hasta que el reloj de la torre dio las tres de la madrugada&#8221;).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><em>Die Verwandlung <\/em>(<em>La transformaci\u00f3n<\/em>) fue publicada por la editorial Kurt Wolff de Leipzig en noviembre de 1915, como volumen 22\/23 de la misma colecci\u00f3n en que se hab\u00eda publicado como n\u00famero 3 <em>Contemplaci\u00f3n<\/em> en noviembre de 1912,\u00a0<em>Der J\u00fcngste Tag<\/em> (El \u00faltimo d\u00eda o tambi\u00e9n El d\u00eda del Juicio Final), cuyos libros, con tiradas de mil a dos ejemplares,\u00a0alcanzaron gran difusi\u00f3n por venderse a un precio muy asequible (80 pfennings, es decir, 80 c\u00e9ntimos de marco) y dieron a conocer la literatura del expresionismo alem\u00e1n. Poco antes de la publicaci\u00f3n, cuando supo que el dibujante Ottomar Starke se encargar\u00eda de las ilustraciones, Kafka recalc\u00f3 al editor: &#8220;El insecto no tiene que salir dibujado. Ni siquiera de lejos&#8221;, y su voluntad fue respetada. El libro conoci\u00f3 una sola reedici\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"http:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Die-Verwandlung.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-1620\" src=\"http:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Die-Verwandlung.jpg\" alt=\"Die Verwandlung\" width=\"250\" height=\"407\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"JUSTIFY\"><strong>El monstruoso bicho<\/strong><a href=\"http:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Die-Verwandlung.jpg\">\u00a0<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"JUSTIFY\">Aunque Kafka hab\u00eda tenido mucho cuidado en no aclarar en qu\u00e9 tipo de insecto se convierte Gregor (un insecto del que no se conoce la especie resulta m\u00e1s estimulante para la imaginaci\u00f3n que otro que se clasifica en una categor\u00eda conocida), a lo largo del tiempo cr\u00edticos y dibujantes han especulado con la forma y la categor\u00eda del &#8220;monstruoso bicho&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"JUSTIFY\">Algunos especialistas han recordado la afici\u00f3n del padre de Kafka a usar insultos degradantes procedentes del campo animal (&#8220;bestia&#8221;, &#8220;perro enfermo&#8221;, &#8220;gran cerdo&#8221;&#8230;) y a descalificar a los amigos de su hijo con un refr\u00e1n: &#8220;Quien se acuesta con perros, con pulgas se levanta&#8221;; otros han subrayado la extensa fauna que puebla los relatos de Kafka: monos, perros, ratones, topos, insectos&#8230; El\u00edas Canetti, por su parte, en un ensayo memorable (<em>El otro proceso<\/em>) habla del inter\u00e9s de Kafka por las estrategias de transformaci\u00f3n y camuflaje de algunos animales para pasar desapercibidos y la relaciona con su tendencia a inhibirse, a pasar a segundo plano y a desaparecer de escena por raz\u00f3n de su timidez, derivada de, entre otros motivos, su extrema delgadez, que guarece bajo su casi omnipresente abrigo. Y el novelista Vladimir Nabokov, con vocaci\u00f3n de entom\u00f3logo, llega a la conclusi\u00f3n de que si el insecto en que se ha convertido Gregor tiene seis patas, por la forma convexa de su vientre y de su espalda, ha de ser un escarabajo dom\u00e9stico (aunque no &#8220;un escarabajo pelotero&#8221;, como lo llama la vieja asistenta que trabaja en casa de los Samsa).<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"JUSTIFY\">El argumento m\u00e1s s\u00f3lido para caracterizarlo como escarabajo dom\u00e9stico lo proporcionan, no obstante, quienes aluden a un pasaje del relato <em>Preparativos de boda en el campo<\/em>, escrito hacia 1906: [&#8230;] &#8220;Y mientras estoy acostado en la cama tengo la forma de un gran escarabajo, de un ciervo volante o de un abejorro. [&#8230;] La forma de un escarabajo, s\u00ed. Y luego me las ingeniaba para simular un sue\u00f1o invernal y apretaba mis patitas contra mi cuerpo abombado. Y susurro unas cuantas palabras que son instrucciones para mi cuerpo triste, que est\u00e1 de pie junto a m\u00ed, inclinado&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"JUSTIFY\">A pesar de estas referencias, no conviene olvidar que Kafka atribu\u00eda a un sue\u00f1o el origen de lo que \u00e9l cre\u00eda que ser\u00eda un cuento (luego se le fue convirtiendo en una novela corta) ni que no quer\u00eda que el insecto fuese representado gr\u00e1ficamente. Llamarlo &#8220;monstruoso insecto&#8221; aludir\u00eda a su tama\u00f1o (unos noventa cent\u00edmetros de largo, seg\u00fan Nabokov). Y recordemos, por lo dem\u00e1s, una curiosidad, una extra\u00f1a coincidencia: el apellido Kavka significa en checo grajo, por lo que este c\u00f3rvido fue el emblema de la tienda del padre de Kafka, pero, por cierto, \u00bfde qu\u00e9 se alimentan los grajos? De semillas, saltamontes, larvas, escarabajos, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"JUSTIFY\"><a href=\"http:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Emblema-del-grajo.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1628\" src=\"http:\/\/blog.elpuig.xeill.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Emblema-del-grajo.jpg\" alt=\"Emblema del grajo\" width=\"300\" height=\"168\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"JUSTIFY\"><strong>\u00bfLa transformaci\u00f3n o La metamorfosis?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"JUSTIFY\"><em>Die Verwandlung\u00a0<\/em>se tradujo por primera vez al castellano en 1925 en la <em>Revista de Occidente<\/em>\u00a0con el t\u00edtulo de <em>La metamorfosis.\u00a0<\/em>No se sabe con seguridad qui\u00e9n fue el traductor, pero se sospecha que pudo ser Jos\u00e9 Ortega y Gasset, director de la revista, o Fernando Vela, secretario de redacci\u00f3n. El t\u00edtulo hizo fortuna y se ha repetido en otras muchas ediciones. Sin embargo, el profesor Jordi Llovet, editor de las obras completas de Kafka, ha defendido la conveniencia de preferir traducir <em>Die Verwandlung<\/em>\u00a0como <em>La transformaci\u00f3n\u00a0<\/em>alegando que esta es una palabra m\u00e1s com\u00fan, menos t\u00e9cnica y m\u00e1s cercana al tono que maneja Kafka al contar la historia como una sucesi\u00f3n de hechos cotidianos y no sobrenaturales. (<a href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2015\/04\/22\/babelia\/1429701387_466414.html\">M\u00e1s informaci\u00f3n sobre la pol\u00e9mica.<\/a>)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"JUSTIFY\"><strong>El mar helado<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"JUSTIFY\">Muchas de las explicaciones que lectores y cr\u00edticos acostumbran a dar sobre\u00a0<em>La transformaci\u00f3n<\/em>\u00a0giran en torno a los elementos m\u00e1s o menos autobiogr\u00e1ficos que contiene. Por ejemplo, el nombre del protagonista, Gregor, parece un anagrama de Georg (nombre de un hermano de Kafka fallecido con dieciocho meses, pero tambi\u00e9n del personaje de <em>La condena<\/em>); el apellido <em>Samsa<\/em>\u00a0lleva a pensar en <em>Kafka\u00a0<\/em>por c\u00f3mo se intercala la \u00a0misma vocal entre las consonantes<em>;\u00a0<\/em>Gregor Samsa, como el propio Kafka hasta una edad tard\u00eda,\u00a0vive en casa de sus padres, una familia burguesa, y duerme en una habitaci\u00f3n que se comunica con otras piezas, una habitaci\u00f3n de paso (de las cuatro paredes, tres tienen sendas puertas y la cuarta una ventana que da a la calle), etc. (Quien quiera profundizar en otras similitudes entre el autor, considerado un &#8220;bicho raro&#8221; por dedicarse a escribir, y el personaje, transformado en &#8220;un bicho monstruoso&#8221;, deber\u00eda leer, por lo menos, <em>Carta al padre,\u00a0<\/em>en la que Kafka recuerda muchos momentos en que se sinti\u00f3 <em>humillado y ofendido<\/em> por su padre.)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"JUSTIFY\">Sin embargo, otros comentaristas prefieren ce\u00f1irse a diferentes aspectos de la obra, bien argumentales (la soledad, la incomunicaci\u00f3n&#8230;), formales (no insistiremos en la frecuencia del n\u00famero tres), estil\u00edsticos (&#8220;se revela como un escritor en el sentido de Flaubert, para quien nada es trivial siempre que sea exacto&#8221;, escribe Canetti), etc. Pero, en fin, que cada lector hable de las impresiones y efectos que le haya dejado el libro, pues aqu\u00ed, para acabar, s\u00f3lo anotaremos dos observaciones de nuestro autor.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"JUSTIFY\">La primera se refiere al valor que conced\u00eda a la literatura: &#8220;Mi vida consiste, y en el fondo ha consistido desde siempre, en intentos de escribir, en la mayor\u00eda de los casos fallidos. Pero si no escribiera yacer\u00eda en el suelo, digno de ser barrido&#8221; (carta a Felice del 1 de noviembre de 1912).<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"JUSTIFY\">La segunda se refiere al efecto que los libros tendr\u00edan que tener para los lectores:\u00a0<em>\u00a0<\/em>&#8220;Si el libro que estamos leyendo no nos espabila de un mazazo en la cabeza, \u00bfpara qu\u00e9 lo leemos? [&#8230;] Necesitamos que los libros nos afecten igual que una cat\u00e1strofe, que nos duelan en lo m\u00e1s hondo, como la muerte de alguien a quien queremos m\u00e1s que a nuestra propia vida [&#8230;]. Un libro debe ser el hacha para [romper] el mar helado de nuestro interior&#8221; (carta de Franz Kafka a su amigo Oskar Pollak, del 27 de enero de 1904).<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"JUSTIFY\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El centenario Se cumplen en este mes de noviembre cien a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de La transformaci\u00f3n, novela corta de Franz Kafka m\u00e1s conocida como La metamorfosis. 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